Aristarain enriquece la simplicidad con una atención muy detallada a los personajes, las atmósferas y la estructura, produciendo así una película de una profundidad serena.
Honoré crea juegos cinematográficos profundos a través de los alter egos de sus protagonistas. Presenta un montaje impactante que combina citas espaciales y gestos de homenaje, brindando una experiencia visualmente rica.