Es muy elegante y tremendamente violenta pero, pese a su impresionante reparto, no siempre está del todo claro qué está sucediendo o quién tiene el dedo en el gatillo.
Una historia cautivadora. Más que una película de boxeo donde el drama se desarrolla fuera del ring, lo más satisfactorio es el análisis de la compleja relación entre dos hombres heridos.
Atmosférica pero confusa, y definitivamente insatisfactoria. Su mezcla de elementos de ciencia ficción y sobrenaturales, junto con diálogos realistas, aporta un tono distintivo.
La dependencia emocional que conllevan las conexiones que se establecen por internet es lo que hace que el film sea fascinante de forma retorcida y problemática.
El lenguaje cinematográfico que utiliza Gomes ofrece una experiencia de inmersión más que una narración estricta. En este sentido, los momentos ocasionales de distracción resultan prácticamente irrelevantes.
Timothée Chalamet brilla en su papel, mientras que Paul King logra una obra mágica con este encantador musical. La película se destaca por su audaz enfoque y su irresistible atractivo.
Es visualmente excelente y solo podría ser obra de Ocelot. Estas sencillas fábulas están muy bien ejecutadas, tanto en el arte de la animación como en la exuberante música orquestal.
Una fantasía cálida y absorbente que debería encantar al público más joven y a sus padres. A pesar de que el material original tiene más de 70 años, sus temas tienen una resonancia contemporánea.