Chronopoulos utiliza el sonido del tic-tac, como si se tratara de una bomba, para dar forma a su narrativa y subrayar la importancia de cada momento en la historia.
Las posibilidades dramáticas son limitadas, ya que hay largos segmentos de la película que resultan dramáticamente inertes. Aquellos momentos que logran captar la atención, están opacados por una interpretación de Jude Law que resulta excesiva para la pantalla.
Es muy elegante y tremendamente violenta pero, pese a su impresionante reparto, no siempre está del todo claro qué está sucediendo o quién tiene el dedo en el gatillo.
Una historia cautivadora. Más que una película de boxeo donde el drama se desarrolla fuera del ring, lo más satisfactorio es el análisis de la compleja relación entre dos hombres heridos.
Atmosférica pero confusa, y definitivamente insatisfactoria. Su mezcla de elementos de ciencia ficción y sobrenaturales, junto con diálogos realistas, aporta un tono distintivo.
Una experiencia singular en el cine. En parte película, en parte meditación guiada, la historia de Lois Patiño sobre la muerte y el renacimiento de una mujer laosiana invita a sumergirse en su narrativa con los ojos cerrados.
La dependencia emocional que conllevan las conexiones que se establecen por internet es lo que hace que el film sea fascinante de forma retorcida y problemática.
El lenguaje cinematográfico que utiliza Gomes ofrece una experiencia de inmersión más que una narración estricta. En este sentido, los momentos ocasionales de distracción resultan prácticamente irrelevantes.