Una mujer intenta superar sus demonios internos en esta encantadora comedia. Céline Devaux presenta un estilo visual intrigante y anárquico, acompañado de un sentido de la malicia que resulta irresistible.
Algunas decisiones del director son más efectivas que otras, pero todas se justifican por la personalidad y las vivencias de la protagonista. Trier alterna hábilmente entre lo cómico y lo emotivo.
Es un film lento que confía en que la tensión que va creciendo mantenga a la audiencia enganchada, incluso si su protagonista es inexpresivo y distante. Al final recompensa
Jack Nicholson es la fuerza impulsora de esta película, respaldado con sutileza por el resto del elenco, quienes aportan con su talento a la atmósfera general de la historia.
Hay cierto ingenio salvaje y a veces surrealista en esta historia anárquica de violencia y venganza; es un debut atractivo. Podría convertirse en una obra de culto.
La falta de originalidad en la premisa se ve acompañada por un guion que toma libertades narrativas para mantener la tensión junto a los elementos grotescos.