La trama familiar en la emocionante historia de Vera Brittain se destaca, y gracias a la destreza de Kent y al extraordinario talento de Vikander, los recuerdos de la autora perdurarán para una nueva generación.
Esta adaptación, vivaz y desvergonzadamente kitsch, del musical de teatro que a su vez adapta la mejor película comercial de John Waters, es un verdadero placer mainstream.
En su intento de ser intensa en todo momento, la película descuida la coherencia de la trama. Sin embargo, resulta ser un entretenimiento placentero y desenfrenado.