Una complejidad apasionante. Vuelve a anidar temas más profundos entre las grietas de su situación dramática cuidadosamente desarrollada, sin dejar que ninguna agenda eclipse didácticamente los conflictos de sus personajes.
Recurre a los aspectos atractivos más simples de las historias de campamento; cada entrega es un juego de tensión, de esconder al monstruo para después soltarlo
Un poco más de gore y el intento de David Schwimmer de superar a Justin Long son positivos, pero no logran eliminar la sensación de que se trata de un experimento científico fallido.
El especial carisma de Johnson, su estilo de comunicación y su impactante presencia física otorgan a 'Rampage' una identidad sólida. Sin embargo, en ocasiones, el tono puede transitar entre lo salvajemente cómico, lo sentimental y lo espeluznante.
No alcanza el nivel de su predecesora en términos de sustos, pero ofrece una representación inquietante de las desventajas que conlleva la fama en el ámbito musical.
Nikou se asemeja a Lanthimos, pero presenta una faceta más dulce. Sin embargo, carece del mismo dominio en el uso de metáforas y alegorías que su maestro.
Una excelente forma de culminar la temporada estival de películas es con un thriller de acción que no solo capta la atención, sino que también refleja problemas políticos actuales, creando una atmósfera cargada de suspense.
El enfoque de Wiseman asegura momentos que quedan grabados en la memoria. Sin embargo, en ocasiones, puede desafiar la tolerancia de los seguidores más leales del director.
Miles Teller y Anya Taylor-Joy dan vida a francotiradores en lados contrarios de un enigmático abismo en un film de monstruos que logra destacar por su inteligencia.
La película logra mantener al espectador en tensión constante. Gran parte de su impresionante intensidad se debe a la actuación de Grant, quien revela la oscuridad que se oculta tras la fachada encantadora de su personaje, una estrella en el ocaso de su carrera.
Durante un buen rato, logra captar la esencia de su antecesora. No obstante, James Watkins se desvía al final, transformando una de las obras de terror más impactantes de la década en un espectáculo sobre la búsqueda de la autoafirmación.
Su visión política es tóxica para la diversión. La película promueve la idea de que aumentar el arsenal, en lugar de reducirlo, generará más seguridad.