No logra transmitir encanto. Kaley Cuoco y Pete Davidson no logran crear la química necesaria, lo que se convierte en un esfuerzo frustrante por presentar una comedia romántica innovadora.
Lo más interesante es Everett, quien aportó un carisma atormentado al personaje de Sam. La actuación es destacable y me encantaría verla en cualquier otro proyecto.
A pesar de las numerosas imágenes desoladoras, la obra brinda una emotiva perspectiva sobre la posibilidad de un futuro en el que israelíes y palestinos colaboran en busca de la justicia.
Por suerte para los espectadores, este tipo de trabajo, desconcertante para cualquiera que tenga una relación razonable con la adrenalina, resulta fascinante incluso si nada sale mal.
Una pareja simula ser novios para asistir a la temporada de bodas en India, ofreciéndonos un entretenido conjunto de clichés que hacen que la película sea agradable de ver.
Un intenso retrato de una mujer que vive en la dualidad de su ser: a veces tímida y otras extravagante, muestra una mezcla de rigidez y vulnerabilidad, y siempre está en la incansable búsqueda de la verdad.