El caso se presentó como una pesadilla sin igual para Massachusetts, y el documental lo examina de manera cautivadora y empática en un recorrido de cuatro horas.
Una idea sinceramente estúpida ejecutada con sinceridad, con una aceptación aparentemente total por parte de todos los implicados de que sí, se trata de una película sobre un muñeco de nieve con abdominales.
Cuando muestra su lado más destacado, 'Super Pumped' examina la ética cuestionable de Silicon Valley. Sin embargo, se presenta como una experiencia intensa y complicada.
Le cuesta equilibrar sus registros tonales contradictorios, pasando de la sátira exacerbada al corazón y al absurdo en unos vaivenes más chirriantes que humorísticos.
Los sorprendentes giros de una compleja trama de suplantación de identidad impactarán a quienes no conozcan la historia. Sin embargo, el documental resulta ser apresurado y poco profundo.
No logra transmitir encanto. Kaley Cuoco y Pete Davidson no logran crear la química necesaria, lo que se convierte en un esfuerzo frustrante por presentar una comedia romántica innovadora.
Lo más interesante es Everett, quien aportó un carisma atormentado al personaje de Sam. La actuación es destacable y me encantaría verla en cualquier otro proyecto.
A pesar de las numerosas imágenes desoladoras, la obra brinda una emotiva perspectiva sobre la posibilidad de un futuro en el que israelíes y palestinos colaboran en busca de la justicia.
Por suerte para los espectadores, este tipo de trabajo, desconcertante para cualquiera que tenga una relación razonable con la adrenalina, resulta fascinante incluso si nada sale mal.