La reinvención que hace Osborne del clásico francés aterriza en una bella anécdota bordeada por personajes mágicos y entrañables. Una belleza poética que no puede ser invisible a los ojos.
Con un clásico espacial memorable, como lo fue 'Alien', Ridley Scott regresa a las travesías espaciales con una cinta precisa, inteligente y emocionante, propia de un blockbuster en forma.
'Ant-Man' es una película completa que combina dinamismo, humor, efectos especiales y un sólido desarrollo de personajes. El resultado es una obra explosiva y cómica, que contrasta curiosamente con el pequeño tamaño de su protagonista.
Los 'Minions' consiguen cautivar con su encanto y lenguaje, el cual es entendible a nivel mundial, pero descuidaron en una forma imperdonable el guión, dejando a estos siervos del mal a la intemperie, en una cinta que destaca por no ser entrañable.
La cinta transcurre en medio de efectos de primer mundo, pero acompañados de un guión bastante tambaleante. Una cinta regular, imposible que llegue a ser un referente.
En el rubro de la animación se observan mejoras, aunque el resultado final es regular. Hay escenas que destacan, mientras que otras presentan deficiencias; todo esto da como resultado un filme con buenas intenciones, pero que no logra concretarlas.
Una aventura con hazañas a gran escala que logra entretener a todos los miembros de la familia, destacando el poder del amor para sanar heridas y mitigar el odio que pueden surgir en el ser humano.
Una secuela de vuelos inusitados, impecable e imaginativa en su técnica; conmovedora y emotiva en su contenido. El fuego de esta historia aún está vivo.
La cinta logra recalibrarse como franquicia, presentando aires renovados y frescos. Emociona y entretiene como un blockbuster, pero también transmite mensajes idealistas, aunque estos resultan menos profundos que en la entrega anterior.
Apela a la emotividad, el sentido del humor y la ternura. El conjuro está puesto en la mesa, posee los elementos de hechizar a cualquiera con sus respectivas reservas.
Para nada es una cinta fallida en su manufactura y concepción, el dilema se localiza un poco en algunas escenas a las que les sobra y otras a las que les falta para poder catalogar al filme como una aventura fascinante.
Esta cuarta parte sigue carburando en cuanto a efectos y fotografía competentes, pero pierde fuerza debido a su duración y a la redundancia de su guión.
Sobresale en su técnica, paisajes, vestuario y gesticulaciones de los personajes, quienes no tienen ninguna objeción. Los bemoles del filme consisten en el guión.
Martin McDonagh decide resaltar la futilidad del odio y la sed de venganza, presentando personajes con arcos dramáticos complejos. La narrativa oscila entre el drama y la comedia, ofreciendo un trasfondo significativo.
Uno de los grandes méritos de este thriller, sino es que el principal, es el de la protagonista. La trama deambula por un laberinto en el que la protagonista es el hilo conductor.
El brillo del filme está en retar al espectador con un relato sencillo, aparentemente, pero con poesía en su ejecución, aunque puede ser cansino, a final de cuentas la esperanza sale a relucir.