Phillips intenta hacer un filme más serio y más adulto, pero se le va un poco de las manos, el resultado es una sátira cínica pero irregular en su género, a veces carece de gracia y en otras sobrepasa la solemnidad.
La cinta se presenta de manera convencional en su narrativa y contenido. Podría haber alcanzado un público más amplio si hubiera profundizado en la representación de la iglesia y en algunos momentos que nos introducen en la religión cristiana, ya que en ocasiones resulta un tanto inductiva hacia ella.
Además de ser mordaz, funciona como un entretenimiento ágil, pero al mismo tiempo es inteligente e invita a la reflexión sobre la “aparente” estabilidad en los sistemas económicos.
Es un drama que presenta imprecisiones y problemas en su argumento. Su desarrollo es irregular; en ocasiones resulta entretenido, en otras emocionantemente profundo, pero también hay momentos que tienden a ser algo tediosos.
Conforme corre la cinta se puede percibir una propuesta políticamente correcta, algunas tomas surrealistas, pero jamás consigue que las emociones se colisionen, no consigue hacer vibrar al espectador y no escarba, del todo, en todas las emociones que se pudieron haber explotado.
Una atmósfera inquietante y un buen uso de la música incidental permiten que la película logre algunos sobresaltos previsibles, aunque estos, al final, conducen a un filme que se siente rutinario y tibio en su resultado final.
Pese a abordar una perspectiva distinta y contar con un elenco destacado, resulta ser un ejercicio fallido debido a un desarrollo redundante, lento y esquemático.
Es capaz de dar una buena función, pero no se colocará como un referente del género, sólo es buen espectáculo para disfrutar de un momento desenfadado.
Se narra con solvencia, aunque el principio es un poco lento, el resto del filme posee un ritmo eficaz y electrizante, pero hay muchas cintas parecidas a ésta.
Al estilo de falso documental, la dirección presenta una propuesta arriesgada y valiente para el género de comedia. El filme se convierte en una celebración desenfadada que aporta un desparpajo funcional.
El cineasta destaca al hacer su lenguaje cinematográfico más accesible. Se percibe una mayor fluidez y se resalta su habilidad para dirigir actores no profesionales, logrando que todo luzca más natural.
La cinta no tiene un estilo propio. Asimismo, la aventura no fluye del todo, la misión se torna torpe, un poco cansada e incapaz de derretir el tedio del todo.
La acción y la comedia se confabulan en una cinta previsible, pero efectiva, para aquellos que no son muy exigentes. La química entre los dos protagonistas es uno de los factores por los cuales la cinta sale airosa.
La premisa parece típica y sencilla, sin embargo, todo está desarrollado en una forma ágil, con sentido del humor en las líneas de los protagonistas y con un una narrativa ágil y de fácil acceso para todos.