Almodóvar presenta el filme más convencional de su carrera, narrado de manera fragmentada, donde ciertos pasajes parecen innecesarios. Finalmente, se desarrolla un melodrama tradicional que resulta algo vacío.
El problema del filme es que bien pudo haber sido cualquier terremoto, no es propiamente sobre el sismo del 85. Otra de sus deficiencias está en hacer el filme un tanto largo, aun así la cinta consigue cimbrar y hacer sacudir las emociones, todo con base a sus dos protagonistas.
Schwarzenegger aún no está oxidado. La maquinaria del filme funciona como un divertimento bien aceitado, nada obsoleto, pero no está destinado a ser memorable, pese a ser mejor que las dos cintas anteriores.
Un trabajo que se aleja de una biopic tradicional; la cámara inquieta y el humor ácido son aliados de esta propuesta que, si tal vez no merece el oro, sí es capaz de colocarse en la competencia de los mejores filmes del año pasado.
Pese a contar con una premisa prometedora, quizás sea la película menos afortunada del director. Aunque el soundtrack es impresionante, ciertos personajes carecen de un desarrollo adecuado. Además, se notan deficiencias en la ambientación, los diálogos y el ritmo, lo que hace que no sea tan ideal como parece.
Un drama que logra impactar, con un final abierto y un desarrollo lleno de altibajos. Se trata de una película intensa, vibrante, nostálgica y que evoca sentimientos encontrados.
El desenlace se siente apresurado y confuso. No se ajusta a la lógica y se percibe como un thriller absurdo, aunque a pesar de esto, ofrece un entretenimiento considerable.
La última hora del metraje es de antología, cualquier espectador puede caer ante la nostalgia y la emotividad, sin importar la galaxia de donde provenga.
No es muy inteligente, sólo es un rato palomero entretenido, pero tampoco le inyecta demasiado a la vida, a pesar del reparto multiestelar que participa.
Visualmente poderoso, alucinante y trascendente, el filme no cumple con las expectativas que se habían forjado, aún más por ser el filme francés más costoso de todos los tiempos; el esplendor visual se diluye puesto que divaga un poco en su premisa.
Es el filme que más se apega a la serie de televisión, respeta la esencia de los capítulos, ahora ayudados por la audacia tecnológica, para dar un mayor impacto visual, dotándola de una travesía intergaláctica amable y exuberante.
Una odisea futurista con altibajos; hay momentos épicos, pero también hay otros que resultan desesperantes e innecesarios, todo bajo una teoría poco comprensible para el público en general.
Esta quinta entrega sólo llega a buen puerto en cuanto a entretenimiento refiere, con sus respectivas mesuras, pero el encanto se va diluyendo poco a poco.
El resultado es más ambicioso en el aspecto visual, pero decepcionante en cuanto a la esencia de la atmósfera sobrecogedora que definió la saga, donde el desconcierto solía ser su mejor aliado.
Ofrece un divertimento desparpajado, con buen vibrato en sus chistes, así como ritmo y soltura en los números musicales, mostrando que también las Bellas pueden reinventarse de vez en cuando.
Arte en su más pura concepción y definición. Sus municiones bastan y sobran para ser un referente del cine bélico, tal vez la mejor cinta contemporánea sobre el tema.
Sobria, actual y convencional, tal vez con unos 30 minutos de más, donde en ocasiones se percibe algo de relleno. Oliver Stone presenta una visión de las estrategias que emplea Estados Unidos para ejercer su dominio a nivel mundial.