Esta nueva versión es capaz de liberarnos de los fantasmas del tedio, no es tan mala como muchos han dicho, pero tampoco es una cinta imperdible del verano.
Ante la necesidad del público de conocer el destino de Paul Blart, Kevin James decidió producir, protagonizar y coescribir el guión, seis años después de la película anterior. Sin embargo, el resultado no alcanza el nivel esperado y carece del humor que uno podría anticipar.
Hecha para las nuevas generaciones, la película muestra una clara imitación o tributos, según se considere. Aunque cuenta con algunos méritos, resulta fácilmente desechable.
La nueva entrega no saca a nadie de la ignorancia en cuanto a datos históricos, personajes y demás, pero es capaz de ofrecer un rato entretenido, sin que llegue a ser más, para toda la familia.
La receta del filme se asemeja a lo hecho en 'Chocolate', así como otras más donde la comida es el vehículo para contar una historia de sueños, el platillo a servir es una cinta que se digiere y se paladea con gusto.
Freeman y Keaton son la razón principal por la que la película resulta efectiva. Sin embargo, el guión presenta algunas falencias; no es completamente sólido y tiene ciertas inconsistencias, además de que algunas metáforas parecen forzadas.
La cinta presenta una historia que logra empatizar con los personajes, explorando situaciones poco creíbles marcadas por la soledad y el deseo. Sin embargo, su ejecución resulta ser desigual.
La entrega llega con una presentación impresionante, pero su argumento no resulta tan impactante como en ocasiones previas. Los seguidores la apoyarán, aunque se vuelve repetitiva.
La película presenta un enfoque original, pero se queda a medio camino entre la comedia y la violencia. Este es uno de sus principales problemas, ya que no logra definir claramente su género, lo que dificulta la identificación del público objetivo.
El resultado es bastante dispar. Hay algunos cortometrajes bien trazados sin que lleguen a ser magnánimos, pero hay otros que son inertes y putrefactos como zombis.
Anima Estudios ha mejorado en la animación, la hechura, el movimiento de personajes, el doblaje, pero aún falta más profundidad y tratamiento en la historia.
En medio de la ciencia ficción, Payne edifica una idea original sobre la economía, con guiños sociales y políticos, pero no termina de cuajar del todo, se siente dispersa en su desarrollo y con falta de potencia en el mismo.
Con muy buenos momentos de comedia, así como un lenguaje coloquial y natural, propio de la novela de onda en la que se basa el filme, la cinta explora el sentir y actuar de las parejas actuales y también algunos guiños en la relación México-Estados Unidos.
Tal vez no sea una pieza imprescindible, quizá haya algunos personajes de más, pero el filme en sí otorga un rato entretenido, nostálgico y hasta pícaro.
A ratos entretiene debido a los personajes que calza, pero esto poco a poco se va diluyendo. No se profundiza en la personalidad ni moralidad de ninguno.
Este thriller funciona a varios niveles, ¡Atrapa, de principio a fin! El director hace su ópera prima y utiliza los elementos de su comunidad para hacer un filme con forma y fondo para asegurar que “El color negro está de moda.”
La película pudo haber sido más cuidada, pero al parecer se hizo con prisa y se nota, lo único que se ofrece es un “rapidín” desparpajado y sin complicación alguna.