La película pudo haber sido más cuidada, pero al parecer se hizo con prisa y se nota, lo único que se ofrece es un “rapidín” desparpajado y sin complicación alguna.
A ratos se percibe una dosis de chistes con el afán de a fuerzas caer bien al espectador. Una cinta de acción, humor, amor y violencia dirigida, en especial, a adolescentes fanáticos de cómics.
Una experiencia alucinante y furiosa. La cinta crea un balance perfecto entre la acción y la profundidad de las necesidades básicas, en medio de una atmósfera infértil e inerte.
A ratos puede ser un tanto redundante, pero sus trucos siguen siendo efectivos, incluso más vistosos, y esta ahora saga aún tiene uno que otro as bajo la manga.
El filme, pese a la reticencia de muchos, sale airoso, se apega un poco más al manga, sobre todo para el personaje de La Mayor, el cual está mejor diseñado y constituido.
El don del filme es saber llegar al corazón del espectador, previsible sí, pero efectivo en lo emotivo del planteamiento, sobre todo para un país que ama el melodrama.
Este filme exige una mirada atenta hacia los detalles y una segunda visualización para apreciar plenamente las imágenes que presenta. Se puede considerar cine de autor, aunque a veces roza lo pretencioso al querer demostrar las habilidades del director.
El objetivo de la cinta es loable y valioso para la sociedad: la donación de órganos y concientizar sobre ésta. Aunque la forma para contarlo no es la más eficaz, el reparto da lo mejor de sí, pero el guión no les ayuda mucho.
En términos generales, la película resulta ser una expedición incómoda que, a excepción de algunas bellas locaciones en la famosa ciudad de la luz, no logra satisfacer al espectador. Los saltos en la narrativa son frecuentes, y a pesar de eso, la película no cumple con las expectativas.
En resumen, esta obra no tiene término medio: o la adoras o la detestas. A mí, me dejó sin aliento. Con una banda sonora inquietante y ajustada, el cineasta danés logra impactar, explorando los oscuros y triviales aspectos de la naturaleza humana.
En términos artísticos y visuales, la película es un logro significativo, llegando a ser poética en su ejecución. Sin embargo, su manera de narrar la historia a veces resulta aburrida. Aunque puede parecer estética, no logra provocar una verdadera emoción.
La cinta utiliza un humor que oscila entre lo subido de tono y lo apropiado, evitando caer en lo vulgar. Presenta elementos que pueden atraer a los nostálgicos de los 90, pero podría no resonar de igual manera con la generación millennial.
Maya Goded, con su perspectiva de fotógrafa y mediante conversaciones, presenta una visión más humana y compleja de un oficio a menudo estigmatizado, resaltando la fortaleza y el espíritu indomable de estas mujeres.
Tal vez está plagada de clichés, pero consigue ser entretenida y puede adaptarse al gusto de varios paladares, quienes no necesitan ser fans de la serie de televisión de los 90 para poder disfrutarla.
El filme presenta un arco dramático bien desarrollado que se adapta a las exigencias del género. Sin embargo, se queda corto en el final y hay momentos en los que algunas escenas generan risa de manera no intencionada.