Aunque tiene una apariencia impresionante, su débil argumento y la falta total de diálogos interesantes afectan considerablemente la calidad de la película.
Su mezcla de película de naturaleza de Disney y romance adulto es extraña y, con una duración de tres horas, demasiado larga. Pero los paisajes de Montana son asombrosos y seguro que te conmueve.
Una propuesta forzada que no está a la altura de los otros grandes westerns que hizo Stewart con el mismo director, Anthony Mann. Está hecha de forma rutinaria.
Eastwood tiene claro lo que quiere transmitir y lo logra con suficiente habilidad e inteligencia para que esta obra, aunque algo sentimentaloide, alcance su objetivo.