Megan Park lleva al espectador a reflexionar sobre la madurez, el rechazo familiar y el primer amor. Su obra es encantadora y tiene un atractivo que resuena con diferentes generaciones.
La trama resulta ser demasiado elaborada, aunque de alguna manera se siente como una narrativa superficial. Sin embargo, la actuación de Lange, como de costumbre, eleva considerablemente lo que es un contenido en su mayoría trivial.
El trabajo del director de fotografía Aldo Tonti incluye ángulos y combinaciones de colores notables, aunque a menudo resulta excesivo y carece de sutileza.
Se trata de una sublime comedia romántica que gira en torno a uno de los temas favoritos de Wilder: el enfrentamiento entre el descaro de América, donde trabajó, y la sofisticación de Europa, donde nació.
La película destaca por sus impresionantes actuaciones. Aunque su duración podría considerarse excesiva, este es un pequeño inconveniente frente al gran talento cómico que ofrece.
La dirección de Jack Clayton es excepcional y refleja una gran dosis de habilidad. Además, el estilo provocador de Harold Pinter se deja sentir de manera intensa, y no se puede pasar por alto la huella de Michelangelo Antonioni.