Un espectador puede apreciar la delicada exploración de la mente y el corazón de Alain Leroy, pero es un caso tan particular que es extremadamente difícil conectar con su condición especialmente trágica.
Un ejemplo deslumbrante de cine verdaderamente profesional. Sobre todo, es un retrato basado en la verdad y sin el estigma de la perversidad calculada.
Se enfría considerablemente de vez en cuando, pero el señor Wilder y sus payasos despreocupados se mantienen chispeantes y divertidos la mayor parte del tiempo.
Los que han diseñado este drama dan la impresión de que han inventado la infidelidad, a pesar de sus intentos de presentarlo de manera adulta y contemporánea. Sin embargo, los temas que abordan resultan ser vistos de forma terriblemente monótona y aburrida.
Un análisis simple y poco creativo de una mente anormal, 'This Strange Passion' se presenta confusa y pretenciosa. Su capacidad para conmover es muy limitada.
La narrativa, la dirección y los personajes involucrados en esta lucha por la supervivencia suelen ser tan superficiales como el 'Soylent Green'. El retrato de un Nueva York del siglo XXI es, en ocasiones, escalofriante, aunque en raras ocasiones logra ser realmente persuasivo.
Sus diálogos vibrantes, su dirección ágil, sus sólidas actuaciones y su buena fotografía hacen que la maldad de esta historia de 'éxito' sea mayormente fascinante.
Es desalentador, ya que no presenta una sátira incisiva del teatro, sino que se convierte en una comedia-melodrama con un ritmo inconstante que depende en gran medida de las escenas de acción.
El director y guionista, con convicciones comunistas, presenta una visión cínica de la clase trabajadora que resulta fascinante y aleccionadora. La obra se manifiesta como una clara 'propaganda', pero lo más relevante es su aspecto humano, que es a la vez conmovedor e inquietante.
La película se presenta de forma inteligente y con un estilo inquietante, enmarcada en escenarios vibrantes y genuinos, que hacen que sus elementos comunes brillen con una calidad profesional.