Es agradable que vuelva 'Stranger Things', sobre todo las partes ambientadas en Hawkins. Sin embargo, resulta un poco frustrante tener que buscar entre el resto del contenido para encontrar las escenas que realmente destacan.
Implacable estudio de una mujer que lucha contra diversos demonios. Las escenas, en ocasiones, presentan la apariencia de algo que podría ser divertido, pero carecen de la esencia necesaria.
Nada resulta especialmente novedoso, pero está bien ejecutada y el talento que hay delante y detrás de la cámara es lo suficientemente prometedor para tener paciencia.
Dunst brinda una de sus mejores actuaciones en términos verbales, físicos y emocionales. A medida que avanza la serie, se vuelve tan extenuante como el personaje de Cody para Krystal.
Trasciende muchos de los clichés y trampas comunes relacionados con asesinos en serie que aterran a las mujeres. Es un thriller intrigante, aunque intencionadamente complejo de seguir.
Aburrida e innecesaria, la película, al igual que su protagonista en esta etapa de su vida, se aleja demasiado de la sangre y el gore como para disfrutarlos.
[Crítica 4ª temporada]: El tipo de personajes y subtramas que antes no encajaban se han minimizado o eliminado por completo, y se apoya más en sus puntos fuertes.
Rápidamente se convierte en una serie convencional sobre un hombre difícil que ya hemos visto antes, aunque se ve elevada por unas actuaciones espectaculares y algunas decisiones estilísticas atrevidas.
La serie de televisión de Taika Waititi y Jemaine Clement logra hacernos reír, pero le falta la singular extrañeza que caracterizaba a la película de 1981.
Los primeros cuatro episodios carecen de una estructura definida. Es una lástima, ya que el Andor interpretado por Luna tiene un papel interesante dentro del universo de Star Wars y su personaje inicia de manera prometedora.
Es un alivio poder contar con una serie tan decididamente juvenil y divertida que arroje algo de luz en estos tiempos en los que estamos todos escondidos en casa.