Rápidamente se convierte en una serie convencional sobre un hombre difícil que ya hemos visto antes, aunque se ve elevada por unas actuaciones espectaculares y algunas decisiones estilísticas atrevidas.
La serie de televisión de Taika Waititi y Jemaine Clement logra hacernos reír, pero le falta la singular extrañeza que caracterizaba a la película de 1981.
Los primeros cuatro episodios carecen de una estructura definida. Es una lástima, ya que el Andor interpretado por Luna tiene un papel interesante dentro del universo de Star Wars y su personaje inicia de manera prometedora.
Es un alivio poder contar con una serie tan decididamente juvenil y divertida que arroje algo de luz en estos tiempos en los que estamos todos escondidos en casa.
Con Vince Gilligan en la cúspide de su talento y dedicando tiempo a resolver algunas tramas que la serie dejó abiertas, se logra un regalo sumamente entretenido.
Es una recreación enloquecedora, apasionante y a veces sorprendentemente divertida de una historia que parecería demasiado absurda para ser cierta si no supiéramos ya lo contrario.
La ruptura de la cuarta pared se presenta como un elemento temático fundamental y resulta ser lo más intrigante de un proyecto que, a pesar del talento involucrado, no logra funcionar completamente.
Prince interpreta su papel con tal convicción, al estilo de 'Veronica Mars', aunque en una versión más contenida, que, a pesar de sus fallos, la serie termina siendo atractiva.
El guion y las actuaciones logran explorar de manera efectiva la dinámica de poder entre madre e hija. Sin embargo, la historia no se mantiene sólida durante las 8 horas que dura.
Piensa en 'Boardwalk Empire', unas cuantas décadas después. Es una serie atractiva para los aficionados a los dramas criminales de época, aunque no logra alcanzar un nivel más profundo.
'The Big Cigar' parece haber transformado la intensa y compleja vida de Huey Newton en una simple narrativa de Hollywood, centrada en lo fascinante que es esta industria.
[Crítica 6ª temporada, Parte 2]: La temporada concluye con una sobreabundancia de la figura del príncipe William y Kate Middleton. Mientras tanto, la historia más cautivadora, la del príncipe Harry, queda relegada a un segundo plano.
[Crítica 2ª temporada]: Aunque el resultado final resulta ser más confuso que la edición de 2018, la ambición del proyecto y el disfrute de compartir momentos con Nadia hacen que la experiencia valga la pena.