Todo un ejercicio de ironía que cuestiona convenciones sociales muy arraigadas. El resultado es sorprendente, estimulantemente provocativo y decididamente divertido.
Conmovedora hasta las lágrimas, esta película destaca por el sobresaliente trabajo de los intérpretes, especialmente Abigail Breslin, quien aporta consistencia y credibilidad a un relato que, aunque convencional, logra tocar emocionalmente al espectador.
Vocacionalmente fresca, destila, sin embargo, cierta pedantería sentenciosa. La Delpy se consiente demasiadas caritas y los demás componen un coro por momentos sugerente.
Un relato intenso, centrado en sus dos personajes principales. El sobresaliente desempeño de Diana Cavallioti y Mircea Postelnicu, junto con su profundo enfoque existencial, evocan inevitablemente al gran Bergman.
Un retrato intergeneracional cargado de humanidad, que, gracias a su enfoque naturalista y a su sobriedad formal, transmite con notable precisión las emociones de las tres protagonistas.
Un retrato austero, intenso y deliberadamente distante, que explora la conexión entre la cámara y el personaje, mientras las percepciones, la culpa y la verdad se transforman a lo largo de la narrativa.
Propuesta descarnada pero sin tremendismos. Gaviria logra una impresionante credibilidad a través de un grupo de actores ocasionales, manteniendo una distancia adecuada.
El relato presenta una desigualdad notable en ritmo e intensidad, pero su riqueza textual y la sensualidad que lo permea lo hacen una propuesta única, sorprendente y atractiva.
Original propuesta que ofrece una profunda reflexión moral en contra de la guerra, acompañada de una dirección austera y unas interpretaciones sutiles.
Un bello ejercicio de honestidad narrativa que se apoya en una puesta en escena más que correcta y en un guión arriesgado que se desarrolla de manera sorprendente. El trabajo superlativo de la actriz Marián Álvarez es destacable.
Meritorio debut de la joven directora gallega Anxos Fazáns, rodado en gallego y en Galicia, que ofrece una visión pesimista de una generación marcada por el desencanto existencial.
Un reparto espléndido y una producción impecable crean una atmósfera creíble. Esta película, aunque parece muy física, también sorprende por su intimidad.
Correcta y austera. Destaca la increíble química entre Kristin Scott Thomas y Sergi López. Sin embargo, aunque hay momentos de confort, se percibe cierta indiferencia hacia los profundos sentimientos de los personajes.