La originalidad es un elemento que falta en esta comedia poco inspirada. El director sigue utilizando su fórmula habitual para entretener sin causar molestias, pero el resultado es bastante decepcionante.
Thriller costumbrista. Lo mejor: Jorge Perugorría y momentos de autenticidad. Lo peor: La simple corrección no logra captar la grandeza de cierta literatura.
Rohmer prioriza el diálogo y la credibilidad de los actores sobre otros recursos artísticos. Destaca su habilidad para capturar el paso del tiempo de una manera fascinante en sus imágenes.
Un hermoso nuevo trabajo. La narración fluye con una cotidianeidad llena de matices que cautiva al espectador. Sin embargo, su limitada difusión dificulta que reciba el reconocimiento que merece como una gran película.
Anatomía de una separación presenta una puesta en escena precisa, que se asemeja a un acta notarial de una disputa. La película se desarrolla sin grandes estridencias dramáticas, lo que destaca su profundidad.
La actuación de los intérpretes realza el proyecto, superando las limitaciones de un guión que se opone a sus propias intenciones. La dirección ofrece una puesta en escena adecuada y eficiente.
Sugerente drama brasileño. La cineasta Laís Bodanzky nos ofrece una reflexión feminista oportunamente significativa, sin caer en consignas ni ideas preconcebidas.
La propuesta argumental resulta predecible y algo anticuada. Destacan las actuaciones de Mathieu Amalric y la encantadora Marine Vacth, así como un elenco intergeneracional que aporta destreza y autenticidad.
Relato conmovedor y decidido que, afortunadamente, evita caer en la nostalgia y el dramatismo, y se centra en la difícil aceptación de la propia fragilidad y el paso del tiempo.
Un asfixiante panorama de presunta inspiración lorquiana, con destellos de trasfondo social, al que resulta francamente difícil incorporarse pese a los inútiles esfuerzos de sus dos únicas protagonistas.