Una película que se centra en sus personajes, entrelazando tramas impactantes y únicas. Su estilo evoca una tragedia sofisticada, aderezada con momentos de humor efectivos y una serie de instantes hermosos que hacen de esta obra un deleite visual.
Testamento vital y vitalista. La materia prima del documental, el médico Carlos Cristos y su entorno, es un verdadero ejemplo. Sin embargo, la escasa difusión de este trabajo lo convierte en algo que debería ser de visionado obligatorio en muchos círculos.
Ortopédico cuento de amor. Las numerosas tramas secundarias distraen y oscurecen una historia principal que, aunque prometedora, está plagada de clichés.
Todo un ejercicio de ironía que cuestiona convenciones sociales muy arraigadas. El resultado es sorprendente, estimulantemente provocativo y decididamente divertido.
Vocacionalmente fresca, destila, sin embargo, cierta pedantería sentenciosa. La Delpy se consiente demasiadas caritas y los demás componen un coro por momentos sugerente.
Un relato intenso, centrado en sus dos personajes principales. El sobresaliente desempeño de Diana Cavallioti y Mircea Postelnicu, junto con su profundo enfoque existencial, evocan inevitablemente al gran Bergman.
Un retrato intergeneracional cargado de humanidad, que, gracias a su enfoque naturalista y a su sobriedad formal, transmite con notable precisión las emociones de las tres protagonistas.
Un retrato austero, intenso y deliberadamente distante, que explora la conexión entre la cámara y el personaje, mientras las percepciones, la culpa y la verdad se transforman a lo largo de la narrativa.
Propuesta descarnada pero sin tremendismos. Gaviria logra una impresionante credibilidad a través de un grupo de actores ocasionales, manteniendo una distancia adecuada.
El relato presenta una desigualdad notable en ritmo e intensidad, pero su riqueza textual y la sensualidad que lo permea lo hacen una propuesta única, sorprendente y atractiva.
Original propuesta que ofrece una profunda reflexión moral en contra de la guerra, acompañada de una dirección austera y unas interpretaciones sutiles.
Meritorio debut de la joven directora gallega Anxos Fazáns, rodado en gallego y en Galicia, que ofrece una visión pesimista de una generación marcada por el desencanto existencial.
Un reparto espléndido y una producción impecable crean una atmósfera creíble. Esta película, aunque parece muy física, también sorprende por su intimidad.