Resulta un efectivo entretenimiento. Al final, la impresionante producción de efectos especiales logra eclipsar cualquier defecto que esta película pueda presentar.
El final del llamado DCEU resulta tan poco convincente como el de sus películas anteriores, presentando un exceso de CGI en una trama derivativa que no ofrece nada nuevo.
Con una insoportable solemnidad que envuelve toda la película, esta se presenta como una obra sin inicio ni final, careciendo también de contenido en el desarrollo. Es, en esencia, un espectáculo vacío, aunque sigue siendo un espectáculo.
No es una película, es un vulgar despliegue de poder. A Disney no le interesa contar la historia “para una nueva generación”, lo que le interesa es demostrar su poder de cómputo y su habilidad técnica.
A medio camino entre bostezos y momentos dedicados a honrar a Morfeo, me pregunto si Michael Bay es un genio incomprendido, ya que solo una mente excepcional podría escribir, filmar, editar y producir tanta tontería junta.
La historia es simplemente un vehículo para transmitir la verdadera intención del filme: abordar el tema del manejo de la pérdida. Laika no teme explorar cuestiones profundas y oscuras, y lo hace con una belleza deslumbrante.
Tras la fachada de una película optimista y con un mensaje inclusivo, se revela un homenaje al cine noir hard-boiled de los años 40, lleno de notables referencias cinematográficas.
No es sino un largo, tedioso y malhumorado teaser de lo que DC nos tiene preparado para el futuro, un futuro que, por lo que se ve, será oscuro, intenso, dramático y mal actuado.
Notable, ya que no se limita a replicar la fórmula, sino que la adapta a una película de acción y ciencia ficción sumamente innovadora, bien filmada, entretenida y emocionante.
Una película con una estructura bien lograda, un guión muy bien escrito, una polémica muy calculada, una atmósfera inquietante, pero apoyado siempre en el extraordinario trabajo de sus dos actores protagónicos.
Entender y provocar la empatía del público hacia un personaje como Mariel, quien lucha entre su deseo de éxito, sus conflictos internos y la búsqueda de lo correcto, es el gran logro de esta película. Esto no es un aspecto insignificante, sino todo lo contrario.
Lo que hace a 'The Woman King' una pieza notable es la disección de esta estructura femenina que poco a poco arrebata terreno al heteropatriarcado. Estas mujeres son un ejemplo de sororidad.
Es evidente que hay una película excepcional por realizar en este tema, pero este documental no es el indicado. Ya sea por falta de comprensión o de capacidad, opta por explorar el morbo y, en consecuencia, se queda en el ámbito del cine de mala calidad.