La película presenta problemas de ritmo, algunos números musicales no resultan efectivos y se siente un alargue innecesario. Sin embargo, Phillips consigue su objetivo: poner en evidencia cómo los fenómenos de masas pueden derrocar a sus propios ídolos.
Estamos ante un regreso emocionante y entretenido de un autor que había perdido su camino, pero que ahora regresa a sus orígenes, donde las creaciones se realizaban a mano, con actores y maquillaje, en lugar de depender del software.
De todas las entregas de la saga, esta destaca por su enfoque en la sátira política. Aunque cumple como un entretenimiento ligero, 'La purga por siempre' parece tener un mayor potencial en su formato escrito que en la adaptación cinematográfica.
Se narra de manera efectiva a través de un inteligente manejo de las reglas de este nuevo género. Resulta un ejercicio interesante que debería generar más reflexiones en lugar de simplemente reacciones, para así lograr convertirse en un género significativo y no en una efímera curiosidad.
Con una metáfora atractiva que no se explota adecuadamente, la película se sostiene únicamente gracias a la destacada actuación de Noomi Rapace, quien brilla en un papel diseñado para resaltar su talento.
Hay una dura crítica al sistema económico que provoca desigualdad y división, pero no es una cinta que haga apología a la desigualdad por clase social o color de piel.
Valadéz utiliza elementos característicos del cine de género, ya que de otro modo el resultado sería simplemente un documental. Esta elección arriesgada es comprensible, ya que el género permite establecer una conexión emocional más profunda con la audiencia.
Amat debe estar agradecido con Treviño, su actuación le da gravitas a una cinta que si bien es interesante, se pierde con tal cantidad de subtramas, aristas, y misterios que no se resuelven del todo.
Naranjo debuta en el documental con un notable esfuerzo por desentrañar un caso complejo de corrupción. Su compromiso se refleja en la convicción de presentar las opiniones de los protagonistas a través de testimonios recientes.
En su debut como directora, Rachel Manson relata la vida de sus padres, dos entrañables ancianos que pasaron tres décadas vendiendo contenido para adultos. La narración de Manson es minuciosa al abordar las diversas implicaciones de esta inusual trayectoria.
Sorprende no sólo por lo bien logrado de sus imágenes y encuadres fijos que emulan la Inglaterra victoriana, sino principalmente por el temple, la inteligencia, el porte y la mirada al mando de Florence Pugh.
La joya de esta cinta es Florence Pugh. Su actuación parece sencilla, pero en realidad demanda toda una serie de sutilezas que no se ven todos los días.
Para este director, el público no es solo una audiencia pasiva, sino un participante activo en su experimento cinematográfico, lo que provoca un debate que podrá extenderse durante días en la mente del espectador.