La película avanza con inseguridad, alternando cambios de humor de manera abrupta, juega con el estilo documental y regresa a la ficción pura, y culmina con un final poético de notable belleza visual.
Celina Murga establece una obra sólida y coherente, donde se evidencian constantes bien definidas. Su cine se basa en la complicidad y la inteligencia del espectador, comunicándose en un tono sutil y animándolo a interpretar lo que hay entre líneas.
Carla Simón logró un excelente desempeño de todo el elenco, especialmente de la protagonista. La dirección evita perder la inocencia ni el espíritu lúdico. La película expone este desafío con luminosidad y una energía vital excepcionales.
Puede asociarse rápidamente a películas como 'Ciudad de Dios' y 'Tropa de elite'. Pero este film de Salle es más sólido y convincente que esos paradigmas del cine for export. Tiene más alma y, sobre todo, muchas más ideas.
La película no profundiza sobre la vida de Fischer después de esa intensa y complicada partida. Sin embargo, esta limitación contribuye a la efectividad de todo lo que se presenta en primer plano.
No hay efectismo ni golpes bajos en este film singular, honesto y conmovedor con el que los directores rinden homenaje a un amigo y revalorizan la noble ambición de los que se dedican a una disciplina que abreva en la siempre compleja relación entre el hombre y la naturaleza.
Petzold maneja de manera excepcional la convivencia de la comedia cotidiana. Retoma el lirismo de Chejov y la profundidad que el cine de Rohmer supo hallar en situaciones que a primera vista parecen triviales.
Algunos trazos gruesos para pintar a los personajes más indolentes o malvados y un golpe de timón argumental algo forzado cerca del final debilitan un poco una película que de todos modos es eficaz como denuncia.
Un relato cuyas características remiten sin tapujos a la tira televisiva, orientada casi siempre al entretenimiento y la reproducción de lugares comunes.
No siempre un boom de taquilla equivale a calidad cinematográfica, pero en este caso sí hay coincidencia. Beneficiada por una notable imaginería visual, un atrapante ritmo narrativo y una gran capacidad para propiciar múltiples lecturas.
La decisión de trabajar sobre vínculos reales, más que ideales, no obtura la aparición de la candidez, el humor y la ligereza en los pasajes donde la película se aliviana y tiende un puente hacia la complicidad del espectador.
Hay varias capas de sentido en esta película de Catherine Corsini. La historia de amor entre dos mujeres de diferente origen social y personalidades divergentes permite a la cineasta explorar una variedad de temas con inteligencia y precisión.
En 'La vida de alguien', el cine de Acuña se siente ligero y cobra vida gracias a su imaginación para abordar cada plano, a la precisión del montaje que ajusta el ritmo a la perfección con la narrativa de la película y, especialmente, a la belleza del excepcional trabajo fotográfico de Fernando Lockett.
En esta nueva entrega se aprecia una mejora en la técnica de animación y una notable habilidad para crear una historia dinámica, sin interrupciones que distraigan la atención.
Toni Servillo encarna a este personaje complejo, mostrando una amplia gama de recursos. Es capaz de ser gracioso, intrigante, seductor o lúgubre, según lo demanda cada momento de la narración.
Ozon reafirma su vocación por la variedad con 'Frantz', apoyándose en la obra de un artista destacado. Sin embargo, logra introducir cambios significativos en la trama, especialmente para enriquecer el papel femenino.
Transmite con mucha eficacia el clima de opresión y paranoia en el que viven sumergidos sus protagonistas. El excelente trabajo de fotografía y sonido fue clave para acentuarlo.