Con humor e irreverencia, Larraín dibuja su propio Neruda en esta película provocadora y barroca que rinde homenaje al personaje protagónico confiando más en el aliento poético de una ficción atrapante que en el rigor histórico que le vienen reclamando los partidarios del biopic reverencial.
No hay en esta película desbocada, autoindulgente y narcisista ningún rastro de autocensura. (...) Y aún en los más caprichosos revela una libertad expresiva que es difícil de encontrar en el cine actual.
En 'Lo mejor está por venir', el italiano Nanni Moretti demuestra una vez más su firme creencia en la capacidad transformadora del cine. Esta obra se presenta como una reflexión nostálgica, emotiva y aguda.
La ambientación de época del film es consistente, y el trabajo de cámara y fotografía de Gustavo Biazzi revela solidez y una gran inventiva para apuntalar la trama.
La directora catalana priorizó el cálculo en lugar del riesgo, lo que resultó en una película pulida pero previsible. Varias escenas se ven afectadas por una banda sonora que, con sus soluciones convencionales, se vuelve monótona.
Técnicamente impecable, la película de Laplace presenta un ritmo narrativo sostenido y un destacado desempeño del protagonista. Sin embargo, no logra cumplir con la promesa de retratar a Perón en sus virtudes y contradicciones.
Una historia dinámica que propone constantemente entrar en el juego de la reinterpretación y cocinada con los condimentos del thriller, las películas de espionaje y el melodrama, pero por fortuna alejada de la solemnidad.
Érica Rivas demuestra en este papel que también es una actriz dramática consistente. Su trabajo es potente y delicado, en perfecta sintonía con una película que entiende que el dolor no siempre se exterioriza a los gritos.
La teoría del todo evita hábilmente cualquier polémica y persigue de manera insistente el consenso mediante estrategias cinematográficas que resultan tan convencionales que pueden llegar a aburrir.
Lo primero que llama la atención de 'Azor' es su originalidad. 'Azor' se ocupa entonces de un asunto importante, pero no lo hace desde la perspectiva de la denuncia exaltada, sino de una manera mucho más sutil.
El experimentado actor se luce con una composición a su medida que vuela más alto que una historia debilitada por la repetición de lugares comunes y la voluntad permanente de emocionar.
Una trama argumental densa que a veces flirtea con la parodia y que se desarrolla con gran fluidez gracias al trabajo excepcional de Daniel Hendler, Dolores Fonzi, Luis Machín y Germán de Silva.
Más allá de cierta inclinación por el efectismo, está claro que Jakubowicz sabe imprimirle ritmo al relato. Pero más de una vez la ligereza que colabora con su fluidez deriva en pintoresquismo de tira televisiva.