Es tan ágil como una novela del protagonista. Imposible no sucumbir tanto a la personalidad de ese trabajador hiperactivo y nocturno como a la descripción de un momento convulso y difícil de la historia reciente de su país.
Sumerge al espectador en un sucio y tenebroso submundo. La agresividad, la rabia y la sangre se respiran, casi se huelen. Una trama que, en su desarrollo, resulta confusa y atropellada.
Paula Ortiz vuelve a interpretar el clásico del cine español que dirigió Fernando Fernán Gómez en 1977. Aunque la producción tiene un acabado visual más refinado, la narrativa se siente algo menos atractiva.
El conjunto funciona como divertimento y película evasiva, pero en algunos momentos se echa en falta el nervio, el riesgo y la adrenalina que el director que debutó con 'Salto al vacío' suele inyectar a sus obras.
La Semana Santa en Sevilla se presenta en su máxima expresión, mostrando su fuerte impacto en los habitantes de la ciudad desde la infancia, lo que se refleja en instantes memorables de esta primera película.
Es una película de carretera impresionante y vibrante, que fusiona elementos del cómic con el cine independiente de Estados Unidos, pero que también refleja la esencia española, similar a las obras de Bigas Luna.
El desarrollo de la relación entre el cineasta y el personaje real se presenta con un toque de humor, ironía y ternura. Sin embargo, la admiración del director por su protagonista no logra resonar con el público.
Una experiencia muy sensorial que se mueve a través de un espacio atemporal alejado de la realidad pero sin adentrarse en lo pesadillesco y con escenas muy hermosas.
Un relato de hadas oscuro y natural que se presenta de manera sobresaliente, ha logrado múltiples reconocimientos y transmite un fuerte mensaje sobre temas sociopolíticos.
Su impacto radica en el misterio, el terror y el aislamiento, intentando captar la esencia de las producciones de serie B científica, aunque no alcanza completamente este objetivo.