Una película de acción feroz que destaca por su intensidad y emocionantes secuencias. Es grandiosa en su ejecución, ofreciendo una experiencia cinematográfica envolvente y entretenida.
A medida que los simios se acercan y los mutantes chillan, resulta complicado sentir empatía por alguno de los bandos en conflicto. Este aspecto termina siendo una gran decepción, considerando lo emocionante que fue la primera entrega.
David Lean logra un equilibrio efectivo al desarrollar personajes profundos gracias a un elenco talentoso, mientras que también sostiene el ritmo de esta larga película.
Neil Simon ofrece diálogos ingeniosos en su adaptación de su exitoso trabajo teatral, logrando que el aburrimiento no perturbe la singularidad de esta peculiar película.