'Intensa mente' no es la representación completa de una consciencia infantil, sino un fragmento de un extenso conjunto de reflexiones cinematográficas.
El problema con 'Aviones 2' no es tanto el uso inadecuado de humor de doble sentido en una película claramente destinada a los niños, ni la ausencia de creatividad visual, sino que la incoherencia es lo que realmente lo debilita. En última instancia, se convierte en un producto entretenido y, en momentos, conmovedor.
'Más negro que la noche' carece de relevancia desde su inicio, y su narrativa no se esfuerza en construir un argumento, aunque sea antiguo, que deje huella.
Una película que se presenta con una obviedad disfrazada. La trama se centra en otro argumento igualmente relevante en esos imaginarios: la urgencia del intervencionismo estadounidense en América Latina.
Es lo que logran cineastas como McDonagh. Aunque los personajes y los escenarios pueden parecer auténticos en sus películas, existe un matiz en su forma de dialogar y en las exageraciones que sugiere un mundo de fantasía.
'Elle' es una provocación al status quo y la sátira más destacada del director holandés. No busca humanizar los fetiches ni condenarlos, sino que logra, de manera brillante, admitirlos y ridiculizarlos.
Jenkins no nos presenta una película política, a pesar del potencial del guión. No es ni un manual de tolerancia ni una crítica a la homofobia; 'Luz de luna' es una sensible exploración de lo que significa ser diferente.
Quizá la película se inspire en los problemas nacionales anteriores a la intervención rusa, aunque no parece ser una intención deliberada. Sin embargo, a medida que avanza, la trama se limita a sí misma y a la representación de su sociedad tribal.
Los hermanos Dardenne presentan una propuesta interesante aunque fallida con 'Young Ahmed'. Los estereotipos, algunos momentos demasiado didácticos y un desenlace poco creíble afectan negativamente la narrativa.
La película de Andrew Haigh, centrada en un joven y su caballo, supera las expectativas de su género y se posiciona como una de las mejores propuestas del año.
'Mommy' no es una muestra de madurez, como prometió su director, sino más bien una reafirmación de sus peculiares caprichos; un testimonio accidental de su propia adolescencia.
La imaginería de Yonebayashi complementa las emociones de una película que se alberga, como casi todas las producciones del Estudio Ghibli, en el corazón de su audiencia.