Su ritmo nunca decae, no sucumbe al frenesí de muchas cintas familiares y aunque posee algunos lugares comunes, al final termina siendo una experiencia satisfactoria tanto para el público infantil como para sus acompañantes.
Estamos hablando de cine en palabras mayúsculas. Esta es una cinta de una gran sensualidad y erotismo, pero también es una poderosa historia de emancipación femenina.
Un “curanto western” de tipo crepuscular y corte nihilista, que denuncia la cruenta colonización chilena, llevada a cabo por individuos racistas convencidos de su superioridad étnica.
Es un misterio que actores del talante de Helen Mirren y Jason Clarke hayan aceptado protagonizar esta aburrida cinta efectista llena de lugares comunes del género. El subtexto (...) queda sepultado por una dirección torpe y una historia desperdiciada.
Pese a que sus antecesoras son, en definitiva, unas grandes obras, la tercera versión de 'Sin novedad en el frente' es un magnífico trabajo que se merece todos sus reconocimientos.
La segunda entrega y, a la vez, precuela de la trilogía del terror dirigida por Ti West y protagonizada por Mia Goth es la mejor de las tres y estamos hablando de cine en palabras mayores.
Peca de perder gran parte de la vitalidad que caracterizaba a la obra literaria original. Sin embargo, gracias al humanismo de Becker y al talento de su trío de actores, se logra retratar a un supuesto héroe de guerra que, en el fondo, es simplemente un hombre de carne y hueso.
¿Puede una película tener una historia débil, inverosímil, predecible y poblada de personajes estereotipados, y aún así lograr el éxito debido a su extraordinario sentido visual? Tal vez sí.
Grandes actuaciones y escenas memorables son cualidades que aseguran que ver la película de Chazelle en una sala de cine sea una experiencia deliciosa.
El cine de superhéroes se entrelaza con el estilo de John Woo, dando lugar a una impactante producción de Tollywood que narra la historia de dos amigos rivales que luchan contra el opresivo imperio británico.
Es una lástima que la cinta, aunque no llega a aburrir, tampoco llega a emocionar. Su exceso de metraje se siente abrumador y excesivo, y (...), deja al espectador con muchas incógnitas y algo de decepción.
El director irlandés Brian O’Malley se arriesga a contarnos una historia gótica con influencias literarias, en una época en la que el cine de terror se apoya en el efectismo y en las fórmulas probadas.
Una cinta que nos recuerda una época en la que las películas británicas eran tan reconfortantes, cálidas y deliciosas como una pequeña tacita de buen té.
Holland encuentra una conexión notable con el cine de autores que combinaban de manera inteligente y poderosa la belleza con el riesgo formal de las imágenes. Su película sobre Mikolásek puede considerarse una digna sucesora de esta tradición.