Está completamente limitada a su grupo de consumo. Los que estén fuera de él podrán sentir el peso de la solemnidad sobrecargada propia de este tipo de ofertas, además de la cándida ingenuidad de sus personajes.
El desprejuiciado uso de la música y los novedosos juegos formales (los encuadres van variando según el estado ánimo de los personajes) enriquecen la película, ciertamente una de esas grandes sorpresas que de tanto en tanto llegan a iluminar la cartelera.
Una película familiar repleta de exageraciones que transcurre de manera predecible, careciendo de momentos impactantes o escenas que se queden en la memoria.
Pese a las diferencias, Gluck logra construir una aceptable comedia familiar cuyo acento está puesto en la cultura urbana. Queda corto, eso sí, en las coreografías.
Exagerados personajes secundarios, africanos caricaturizados que funcionan como un gran chiste, humor físico de la peor calaña, mucho baseball y el infaltable poder del amor para coronar una de las comedias más desastrosas del último tiempo.
Los directores no recargan lo que ya es suficientemente dramático. Y Moore evita cualquier golpe bajo, metiéndose de lleno en un personaje que va asimilando lo que le pasa.
La historia es lo suficientemente simple como para no arruinar el sistemático despliegue de enfrentamientos. Todo se presenta como una ilusión. Se trata de un entretenimiento efímero que, a su vez, construye una utopía destinada a satisfacer las fantasías primordiales de los hombres.
A pesar de sus asperezas, la película nunca se torna predecible, lo que garantiza un nivel interesante de diversión. Es superior a cualquier obra anterior de Bay.
La película parece tener más chistes simples que su antecesora, lo que sugiere un retroceso, considerando la habilidad del director para crear un humor más inteligente y relevante. En resumen, 'Ted 2' ofrece lo que se esperaba, pero no avanza.
Es, primero que nada, una eficaz comedia sobre mujeres, una mirada íntima a la amistad femenina y sus complejos mecanismos. Pero, al acercarse a un grupo de ancianas más bien conservadoras y religiosas, es también el retrato de un mundo que sobrevive en medio de aires de progresismo.
Díaz nunca filmó mejor que ahora. Su habilidad para componer impecables escenas de acción se ve complementada por un guión repleto de peripecias (...) que conducirá al espectador por los caminos empedrados de un policial sin frenos.
Lamentablemente, el probado carisma de los protagonistas se ve arruinado por el exceso de clichés, los mensajes azucarados y un sentido del humor que nunca toma vuelo.
La habilidad en el manejo de los tiempos asegurará la entretención, pero será también caldo de cultivo para golpes forzados y actuaciones histéricas que atentan contra la credibilidad.
En verdad está construída de lugares comunes y estereotipos que sólo existen en la ficción. Y en un cierto tipo de cine que pretende llenar salas y llegar al Oscar.
Es un viaje entretenido sin tiempos muertos, una travesía que involucra a los adultos, no con forzadas bromas de doble sentido, sino que con dosis de ingenio y personajes bien construidos.
Nunca se vuelve predecible, porque aquí todo puede pasar. Pero tantos vuelvos fantásticos amenazan el principal cometido del director, que es sacar lágrimas con una historia de amor que trasciende las fronteras temporales.
Un viaje en el que, indagando también en el dolor de los turcos, pareciera decirnos que no hay otra bandera que la del afecto por nuestros seres queridos. (...) Un debut más que aceptable.
Una película de estética sorprendente sin intenciones de esconder el artificio. Su cine no copia la realidad, sino que funciona como una dimensión paralela.