Nunca se vuelve predecible, porque aquí todo puede pasar. Pero tantos vuelvos fantásticos amenazan el principal cometido del director, que es sacar lágrimas con una historia de amor que trasciende las fronteras temporales.
Un viaje en el que, indagando también en el dolor de los turcos, pareciera decirnos que no hay otra bandera que la del afecto por nuestros seres queridos. (...) Un debut más que aceptable.
Una película de estética sorprendente sin intenciones de esconder el artificio. Su cine no copia la realidad, sino que funciona como una dimensión paralela.
Por supuesto que se trata de un cóctel orientado al sentimentalismo, pero está bien hecho (...) una película correcta, hecha con mucho oficio y adornada con mensajes de esperanza.
Más allá de sus méritos, el director Morten Tyldum parece empeñado en crear una de esas películas diseñadas para los premios Óscar. Este biopic sigue una fórmula predecible, donde cada elemento está meticulosamente calculado, especialmente un remate final que concentra todo el peso emocional.
Tim Burton ha regresado a la pantalla pero sin su habitual caja de las maravillas. Porque 'Big Eyes' debe ser su película más realista hasta la fecha, un biopic convencional.
Estéticamente adecuada, con un atractivo especial por su ambientación en los años 50. Sin embargo, se ve afectada por un exceso de acción y la escasa ambición del director Peter Lepeniotis. Es una película que carece de originalidad, ya que presenta una trama que hemos presenciado en múltiples ocasiones.
A pesar de sus méritos, Depp ya no logra evadir la artificialidad visual que antes abrazaba como método. En ocasiones parece ser un personaje de un sketch humorístico, desentonando con el tono realista de la película. Si bien la caracterización no es problemática, un enfoque con menos maquillaje podría resultar más efectivo.
Dentro de los inconvenientes de la representación, también se encuentra un didactismo al que Littin recurre para contextualizar la tragedia. Aunque esto puede ser útil, también promueve una sensación de artificialidad, como se observa con la lectura de prensa internacional al inicio de la película.
Trapero filma con maestría. Demora diez minutos en sumergirnos con habilidad en su tragedia. Aunque ahora esté en ligas mayores, Trapero sigue hablando de crisis financieras, sobrevivencias y métodos de escape.
Pese a la artificialidad, es uno de los desempeños más interesantes de su carrera. Todo gracias a un Martin Scorsese que lleva al elenco a explorar territorios nuevos, con actuaciones frescas que a ratos parecen desligarse de la rigidez de los diálogos.
La dirección de Vallée resulta monótona, mientras que Hornby maneja de forma torpe la fragmentación, tratando de emular a William Faulkner. En cuanto a Witherspoon, su actuación es notable.
Los logros a la hora de plasmar las sombrías imágenes de la literatura de Poe se ven amenazados por la caracterización del escritor, presentado aquí como un tipo socarrón.
Esta película se asemeja más al estilo rígido de 'El juego del miedo' que a la creatividad y dirección visual característica de Darío Argento. Sin embargo, tal vez no debamos ser tan severos en nuestras expectativas.
No aporta datos para esclarecer el conflicto que atraviesa toda la saga ni tiene el ingenio de las ofertas anteriores. En definitiva, una cinta de rigor para alimentar un negocio exitoso.