La película se esfuerza por ser fiel a la fuente, aunque resulta un poco frágil en su narrativa. Aun así, no decepciona por completo, gracias a las sólidas actuaciones de un elenco destacado.
El intercambio entre Sergi López y Paz Vega destaca como un auténtico encuentro de emociones, tocando la esencia misma del cine. La rica tragedia que ambos actores construyen se transforma en un desenlace que parece estar dirigido a un propósito específico.
Rentable chapuza. Ofrece mucho y da pura nada. La sosería se hace dueña de una pretendida comedia loca que, en realidad, es un cuerdo cálculo de engorde de las cuentas corriente de dos hombres que no respetan su talento.
El relato es complejo y denso. Goldblum y la dirección de Trueba destacan en sus papeles, aunque existen errores notables en el guion y el elenco. La película juega constantemente con el límite del humor inadecuado, pero siempre logra evitarlo.
La película presenta una propuesta cómica un tanto desigual, pero con una idea encantadora, reminiscentes de las ocurrencias de Woody Allen. Se siente como un proyecto diseñado para resaltar el talento del comediante Darín.
Película maldita, hecha en 1983 y luego reducida al silencio y al olvido. A causa de un falso anatema de antisemita que le colgó la extrema derecha sionista. Fue este silencio peaje de la osadía de presagiar la inmensa tragedia de Palestina, lo que da hoy a este viejo filme inédito una desazonadora vigencia. Una obra grave, intensa y hermosa.
Una obra desastrosa, llena de escenas sexuales convencionales y poco inspiradoras que transforman la castidad en un anhelo erótico interminable. Curiosamente, ha provocado la indignación del Vaticano, cuando lo esperado sería que quienes promueven la abstinencia apoyaran un contenido tan desalentador.
La lenta trama es tan efectiva que podría ganar un galardón, pero ya ha obtenido el de la tristeza, que se manifiesta en niveles abrumadores, convirtiéndose en un verdadero desastre de tedio.