Val Kilmer brilla en su interpretación de Morrison, capturando la atención con un carisma impresionante. Por su parte, Stone logra recrear el final de los años 60 con una vibrante autenticidad.
Aunque no deseemos minimizar la situación de mujeres y niños retenidos en diversos países, esta conmovedora historia se presenta como una película ideal para disfrutar en una tarde lluviosa.
La cuarta temporada, emitida en dos partes debido a la huelga de guionistas, se presentó como la más desafiante, introspectiva y devastadoramente turbulenta hasta ahora.
Las buenas interpretaciones que ofrece se quedan en nada por culpa de los numerosos artilugios que presenta, y sobre todo por la presencia de personajes toscos y malhablados.
Para cualquiera que aprecie la integridad artística y esté interesado en las películas genuinamente independientes, el trabajo prolífico y muy personal de John Sayles es imprescindible.