No es tanto un drama erótico, sino más bien una profunda reflexión psicológica sobre el matrimonio, el deseo, los celos y la paranoia sexual. Es una obra clave para quienes admiran el trabajo de Kubrick.
Es la película definitiva de Steven Spielberg, tanto en sustancia como en estilo. Muy adelantada a su tiempo en términos de efectos especiales, es una obra maestra de extravagancia sorprendente.
Excitante, irónica, con una dirección firme y actuaciones destacadas, la obra aborda un tema lleno de tensión. Shakespeare se presenta aquí con la relevancia que cada uno decida asignarle.
Hermosamente elaborada pero débil en atmósfera y pasión para un clásico del género. Michell muestra seguridad, aunque no atrapa con firmeza. La química entre Claflin y Weisz resulta insatisfactoria.
Presenta varias razones para disfrutarla: el intenso guion de Price, la dedicación de De Niro, la notable actuación de Lange, Gorman y King, así como la impresionante fotografía de Tak Fujimoto.
Una mezcla cuidadosamente tramada de atracos elaborados y thriller retorcido, salpimentada con gags entretenidos y frases inteligentes de un reparto de primera clase.
Es un western que destaca por su originalidad y una acción aceptable, aunque enfrenta los mismos desafíos que su predecesora debido a una desafortunada mezcla de géneros.