Hay sombras de 'American Psycho' en su ácido sentido del humor, y de 'Hannibal' en su gusto por lo lujurioso, pero Mimi Cave, en su debut como directora reúne estas influencias en una película que hace justicia a su título.
Habiendo visto el primer episodio, puedo decir que es una serie que no se contiene. La premier presenta una locura nihilista que me parecería audaz a los 16 años, pero ahora la considero mayormente agotadora.
[Crítica 6ª temporada]: Los fans de los conceptos de distopía tecnológica de la serie pueden decepcionarse al ver que la serie los desecha, y el cambio de enfoque aún produce fallos y aciertos. Pero se abre a un futuro más libre, salvaje e intrigante.
En parte parodia del mundo del espectáculo y en parte drama romántico, se tambalea torpemente entre sus dos modos sin asentarse en un único tono cohesivo. Afortunadamente, tiene el suficiente encanto para hacerte sonreír, incluso mientras sacudes la cabeza ante sus errores.
Retrato de un mundo que cambia rápidamente, documentando la carnicería emocional que queda a su paso, con un efecto apasionante, preocupante y, en última instancia, bastante conmovedor.
Quizás no alcance el nivel de una auténtica película o serie de los Guardianes, pero es precisamente el tipo de contenido festivo que esperarías de este diverso grupo.
El drama, inspirado en hechos reales, se aleja en términos de tiempo, tono y temática, presentando una variedad de elementos, pero sin profundizar lo necesario para realmente cautivar al espectador.
Hay suficiente escándalo e ímpetu para mantener nuestra atención hasta el clímax. Es más convincente cuando aborda el lado oscuro de la relación fundamentalmente desigual entre médico y paciente.
Pierde la misma cualidad que hizo de 'Great Expectations' un libro tan apreciado para leerlo una y otra vez: su capacidad para conectar con el público.
En vez de explorar a fondo la complejidad de las relaciones en el centro de la historia, sus giros solo destacan lo débilmente desarrolladas que están en realidad.