¿Cómo narrar una historia de amor verdaderamente tierna entre dos personas cuyo mayor punto en común es su compromiso de no preocuparse por nada? 'Palm Springs' abraza este nihilismo.
A falta de personajes interesantes o una trama lo bastante clara como para seguirla, lo que nos queda es un mundo que, a pesar de todos sus encantos superficiales y fugaces, parece no tener ningún sentido.
No es un reemplazo para una nueva temporada de 'The Witcher', pero eso resulta ser una ventaja, ya que no busca serlo. Ofrece una perspectiva fascinante de un universo que siempre ha sido más amplio que una única narrativa.
[Crítica 2ª temporada]: la segunda temporada se beneficia de todo el trabajo preliminar que dejó la primera. La mejor sorpresa es que resulta ser más emocionante de lo que jamás había sido.
Ésta, de verdad, no es como las demás. Por supuesto, hay bonitos vestidos de baile, combates a espada y castillos. Pero también tiene giros tan alejados de la realidad que uno se pregunta por qué pretende tratar sobre los Tudor.
Es complicado conectar emocionalmente con personajes tan superficiales. Sin embargo, por esta misma razón, la película resulta ideal para disfrutarla como una simple distracción, sin necesidad de pensar demasiado.
Si la mayor preocupación de Santa Claus es que no hay suficiente magia navideña en el mundo, parece improbable que esta tibia serie sea el regalo que la vaya a traer de vuelta.
Sus reflexivas interpretaciones y un guion honesto (aunque especialmente sutil) mantienen el interés suficientemente hasta sus minutos finales, que son aún más sorprendentes.
Alcanza tales alturas de absurdez que entran en lo trascendente. Está aquí para abrumarte con luz y sonido, hasta que tu cabeza se vacíe de nada que no sea el 'clang' metálico de los coches chocando.
Dista mucho de ser perfecta. Sin embargo, merece la pena disfrutarla, gracias a un reparto entrañable, diálogos ingeniosos y temas fáciles de entender.
Saldaña y Mastrandrea muestran una química tanto encantadora como seductora. Sin embargo, al desarrollar su romance de ensueño, suavizan excesivamente las dificultades, convirtiéndolo en algo que resulta, de alguna manera, insípido y predecible.
En gran medida, es el equivalente televisivo de una pizza en una residencia de estudiantes: nada nuevo o sofisticado, pero lo suficientemente acogedor y jugoso para satisfacer.