Es indolora, lo suficientemente ágil como para no aburrir y lo suficientemente hábil como para no resultar frustrante. Pero rara vez es lo suficientemente audaz o emocionante como para dejar una impresión duradera.
Es paciente en su narración, confía en la compasión de su guion y en la crudeza de sus interpretaciones para captar nuestra atención mientras sus tres protagonistas dan vueltas alrededor de sus sentimientos difíciles de manejar.