Funciona mejor que muchas otras series superficiales, ofreciendo un drama centrado en personajes entrañables, relaciones auténticas y una notable química tanto platónica como sexual.
En 'Palm Royale' suceden muchas cosas, pero en su brillante exterior hay poco contenido significativo. Con diez episodios de una hora, la comedia avanza lentamente sin ofrecer nada intrigante.
En los dos primeros capítulos, 'La Brea' tiene un ritmo narrativo frenético. Sin embargo, su enfoque en los giros de la trama opaca las caracterizaciones bien construidas que son esenciales para captar el interés del espectador a lo largo del tiempo.
Lo que la salva de la monotonía son las mismas cosas que hicieron que 'Daredevil' fuera tan querida. Una de ellas es D'Onofrio, que no ha dado un paso en falso como Fisk.
Carece de ese carisma característico de Cage. Quizá en el futuro alguien logre encontrar la manera de continuar la franquicia de 'National Treasure', pero esta entrega no lo logra. Se siente más bien como otro problema sin solución.
El filme ofrece instantes de intensa emoción, pero se ve afectado por un guion que prefiere abordar clichés para cuestionarlos en lugar de profundizar en la compleja psicología de sus personajes.
Aunque no es el enfoque más intenso, sin duda es el más cautivador. Las lecciones que presenta podrían contribuir a un futuro mejor. En el presente, el documental sostiene que cada bocado de comida es un pequeño milagro.
Ver un par de episodios de 'With Love' puede ser gratificante, sin embargo, al ver cinco seguidos me sentí saturada y, al mismo tiempo, deseando una trama más sólida.
Una serie disfrutable, con un CGi pintoresco, un reparto acertado y muestra ocasionalmente cierta curiosidad por la condición humana. Pero también está atrapada en un espejo que le impide ser libre en ese mundo de sueños que quiere conjurar.
'Feels Good Man' logra captar la esencia de lo que está ocurriendo en la actualidad, poniendo en el centro de la narración a un pequeño anfibio animado que simboliza muchas de nuestras luchas.
A pesar de que logra reflejar los retos que trae consigo la pandemia, como la incertidumbre y la frustración, no resulta tan efectiva en su desarrollo como relato romántico.
En su segunda temporada, al igual que la primera, esta serie sobresale al abordar con genuino interés las tragedias que enfrenta, lo que la distingue de otros dramas comunes.
Los personajes son únicos y a la vez fáciles de reconocer; cada uno logra conectar emocionalmente contigo. La narración es astuta, proporcionando suficientes detalles en las escenas que aportan profundidad a este universo.
Lo más memorable de la serie es el retrato claro e implacable de su villana, una mujer que convierte su dolor genuino por la muerte de su hijo en una caza de brujas literal, con resultados espeluznantes y horripilantes.