Dirigida con sensibilidad y perspicacia por Alma Ha'rel, se presenta un retrato intenso e inquietante del artista en su juventud, que resulta ser modestamente satisfactorio.
Las dos tramas, Peter asumiendo las responsabilidades adultas que Tony le ha enseñado y su conexión con MJ, se desarrollan y entrelazan de manera ágil y efectiva.
Un estudio sobre la tiranía de la influencia en las redes y del pánico social. Pero también un retrato efectivo, compasivo e ingenioso sobre su antídoto.
Un debut de una confianza excepcional. Montiel muestra una notable atención al montaje y al diseño de sonido. Sin embargo, su mayor fortaleza radica en el elenco.
Llena de guiños al pasado, chistes internos, referencias conscientes y recuerdos, es totalmente para los fans. Y, juzgada únicamente por ese objetivo, es un puro, aunque modesto, éxito.
Cooper navega con éxito por las aguas más turbulentas para crear un clásico narrativo con su imprenta propia, una de las mejores adaptaciones de la historia que han aparecido hasta la fecha.
Ofrece una mirada sensible y soberbiamente compasiva hacia muchas cosas, incluyendo la fragilidad de la dignidad, las huellas fantasmales del dolor y el amor, y los perdurables misterios de la consciencia.
Como comedia acelerada y atrevida, se presenta más como un debut curioso que como uno desafortunado, aunque su naturaleza resulta ser un tanto frágil y fácil de olvidar.
Una película amena sobre personas que intentan ser lo mejor que pueden y mantener una convivencia agradable, a pesar de que surjan algunos inconvenientes en el camino. Aunque todo es placentero, esto no constituye una base sólida para un entretenimiento que resulte impactante o emocionante.
Como ya evidenció en la fallida 'A Million Ways to Die in the West', MacFarlane es, en esencia, una persona que ha tenido suerte en televisión. Le falta habilidad cinematográfica y un sentido del ritmo.
La tensión romántica se centra principalmente en los hombres. La película resulta ser poco más que un producto insípido del cine: carece de originalidad, es superficial y parece excesivamente fabricada.
'50/50' transforma los clichés del melodrama sobre enfermedades, aportando una frescura genuina a través de su honestidad, compasión sincera y un ingenio que evita caer en el sentimentalismo.