Mal estructurado y poco sutil. A diferencia de 'We Were Here', que era elegante y lleno de matices, 'How to Survive a Plague' no posee la misma belleza formal.
'The Hateful Eight' nunca está a la altura de sus intrigantes primeros minutos, ni de su provocadora premisa, con su formato panorámico desperdiciado en una pieza de cámara locuaz y claustrofóbica.
El verdadero encanto de la obra no está en la historia, sino en la meticulosa atención al detalle. El director Iain Softley se deleita en capturar las vistas y sonidos ricos de Louisiana.
Un musical que intenta ser profundo y artístico, aunque a veces resulta cautivador. La falta de una trama sólida y la música algo irritante se ven compensadas por las destacadas actuaciones de los protagonistas.
'Perfect Days' captura la esencia poética y reflexiva del Ozu más lírico. La composición cuadriculada de Wenders recuerda momentos de serenidad y equilibrio en tiempos pasados.
Un ejemplo impresionante de cómo, en las manos de artistas con talento, las partes más mortificantes del ser humano pueden abrir camino a una inesperada belleza.
Guzmán presenta una obra que fluye con elegancia entre lo eterno y lo cotidiano, así como entre lo divino y lo esencialmente humano, logrando un retrato profundo y matizado del tiempo y el espacio que va más allá de estas dualidades.
En las escrupulosas y hábiles manos de Kennedy, se desarrolla como un thriller bélico, con héroes que protagonizan asombrosas hazañas de ingenio y astucia.
'The Lincoln Lawyer' se presenta como una experiencia notablemente agradable. Sería ideal contar con más historias del personaje Mickey Haller interpretado por McConaughey en el futuro.
En esta fábula tóxica sobre dos jóvenes psicópatas enamorados, la estética elegante y frecuentemente impresionante es superada por los repelentes protagonistas.