Hábil y atractiva, 'The Big Sick' aborda nuevos temas a medida que explora conflictos culturales, aunque algunas secciones del drama ofrecen momentos de reflexión.
'Ennio' resulta ser excesivamente larga y está repleta de halagos tan exagerados que Morricone, una persona modesta pero con determinación, se sentiría incómodo al escucharlos.
El problema con cualquier plan alegórico, sea cristiano o de otro tipo, no es su contenido ideológico, sino la amenaza de bloqueo que se posa sobre el desarrollo de la historia.
La película presenta una premisa interesante, sin embargo, se ve perjudicada por una falta de desarrollo narrativo. Además, resulta decepcionante su insistencia en lo grosero, lo que le resta profundidad.
Me generó una desconcertante impresión, como si, por un error administrativo, hubiera sido llevado a una prolongada sesión de terapia en lugar de disfrutar de una película. Observé, casi sin poder captar del todo, cómo el director exploraba traumas personales de forma profunda.
La cara de Toni Servillo es uno de los tesoros del cine moderno. No busquen más si desean saber si todavía permanece vivo, y dónde, el espíritu de Fellini.
No es que Lanthimos sea precisamente un director dicharachero, pero, a tenor de las diabluras que componen el argumento, se produce una incuestionable sensación de (lo creas o no) diversión.
Considero que la actuación de Portman perturba el equilibrio de la película. La segunda entrega de Corbet no solo se distancia de su debut, sino que también parece dejarlo atrás.
Peter Jackson no ha adaptado exactamente 'The Lord of the Rings', sino que ha tomado su esencia y la ha transformado en algo original. Ha canalizado su visión y ha generado una obra impactante.
La partitura de Ennio Morricone decepciona, siendo una de las más flojas de su trayectoria. El estribillo final se asemeja al ladrido de miles de cachorros pequineses encerrados en una cueva.