La adaptación de Vinterberg se percibe claramente como un reflejo de nuestra era, marcada por un ritmo dinámico y un tono pesimista. Su impacto social, sin embargo, resulta más restringido en comparación con la obra de Hardy.
Las actuaciones en 'Tout s'est bien passé' son destacadas, lo que podría hacer que algunos espectadores se pregunten si hay motivos ocultos detrás de tanta aclamación. A pesar de las expectativas, la película ofrece una experiencia anything but aburrida.
La película, marcada por su falta de firmeza, pierde fuerza en la mitad, aunque intenta recuperar el interés con un desenlace situado en el frondoso entorno del título, repleto de muertes y situaciones extremas.