La película de Kathryn Bigelow representa un destacado ejemplo de cine industrial y de gran presupuesto, pero eso no implica que sea conservadora, cómoda o conformista.
Bayona logró realizar algo difícil y arriesgado; en lugar de protegerse y ampararse en la inercia de la serie, logró presentar una historia con matices diferentes que reflejan su propia filmografía.
La película se presenta como piadosa, pero no logra ser un tributo ni un homenaje. Más bien, se asemeja a un epitafio, marcado por un clima inhumano, una competencia sin sentido y una aventura congelada.
Navega por el imaginario de las superproducciones y comparte el tipo de historia, los efectos visuales y seguramente el nivel de gastos. Es la misma mentalidad y negocio, sin embargo, la película emplea otros recursos e instrumentos y se divierte a costillas del género.
El tiempo en el cine avanza de manera veloz e implacable, haciendo que las películas envejezcan rápidamente; esto es precisamente lo que le sucede a la trilogía de 'El Hobbit'. La trilogía anterior, 'El Señor de los Anillos', se adueñó de la imaginería, mitología, geografía y aventuras. Fue capaz de extraer todo lo posible y dejó a la comarca sin aliento.
Es incómoda, críptica, tensa y pesimista. Es también una película sin aliento y profundamente desencantada, por lo que Jean-Luc Godard, alguna vez y en otra época, debió encantarse con algo.
Si algo evita 'Princesita', es convertirse en una película de género con los códigos de un drama familiar o los episodios de un caso policial. Aquí pueden encontrarse tanto sus virtudes como sus defectos.
Existen dos películas en la filmografía de Thomas McCarthy que anticipan "Spotlight": "The Visitor" y "Win Win". Ambas presentan protagonistas desilusionados que se encuentran al borde del fracaso y la tristeza. Sin embargo, estos personajes logran salir adelante a través del ejercicio de la reflexión y la voluntad.
Esta es una película tenue, sencilla y leve que sobrevuela los personajes sin ánimo de daño ni crueldad, una película que contiene el aliento triste y fugaz de una canción, donde todo pasa y nada queda.
Es una de esas películas que termina siendo una ruleta de alternativas y, a medida que gira y gira, ofrece apuestas diversas, una historia mareadora de nunca acabar.
El tono de la película tiene un enfoque profesional que la asemeja a un caso clínico, ya que el director Edward Zwick parece no mostrar ningún afecto ni compasión por el personaje.
'Colossal' no dejará indiferente a nadie. Es una película sobre monstruos, pero lo más impactante son los seres humanos, vulnerables y reales. Al final del túnel se vislumbra algo parecido al amor, y su desenlace es realmente espléndido.
Es un tipo de cine con vocación pedagógica y no poco de autoayuda, cuyo eje dramático es uno de los conceptos más poderosos y persistentes en el cine de Hollywood. (...) la industria de las segundas oportunidades y sus películas lo proclaman y predican.
La última película de Clint Eastwood se siente como un ejercicio de propaganda tanto militar como turística. Es complicado hallar una imagen que no esté al servicio de ese discurso institucional.
Maite Alberti filma a las protagonistas con dedicación, manteniéndose a su lado hasta el final. El documental se transforma en una bitácora, un homenaje y un testamento.