Jérôme Bonnell presenta una obra que, aunque podría haber sido solo un eco de otras películas, logra desarrollar una personalidad propia, lo que la hace significativa.
Puzle cronológico y geográfico, siempre al borde del exceso argumental, funciona mejor cuando su director maneja lo minúsculo con un detallismo optimista marca de la casa.
Cine adrenalítico sin complejos y con generosas dosis de distracción. El actor y cineasta filma con solvencia este modesto pero más que efectivo entretenimiento de aroma noventero.
Una mirada amablemente tragicómica hacia las excentricidades. Una pulcra miniatura de digerible emotividad que, por fortuna, reserva también un pequeño espacio ahí dentro para la reflexión verdadera.
El talento de Proyas brilla al crear imágenes memorables, recordándonos que el género fantástico debe liberarse de la cursilería y enfocarse en el asombro y la profundidad.
Este filme es un claro ejemplo de maestría cinematográfica que se enfoca en resaltar el talento de una actriz que siempre brilla, sin importar el género o la edad que represente.
Este filme logra combinar una intensa acción con un toque de ironía y una recurrente sensación de déjà vu. Aunque sabemos qué esperar, la verdadera pregunta es: ¿no es genial disfrutar de un buen rato mientras vemos la película?
Contundente y sumamente entretenido, este largometraje se presenta como un noir fuerte, rápido y genuino, abrazando el pulp como su paisaje estético y narrativo sin caer en imposturas.
Un thiller cuidadosamente construido que presenta un panorama humano fascinantemente corrupto y una sucesión de conflictos que recuerdan lo más destacado del cine de McDonagh.
Ágil y ameno, este thriller de espionaje se desarrolla con rapidez, aunque no presenta sorpresas notables. La trama está construida a partir de una mezcla de influencias que, aunque dispares, logran mantener el interés del espectador.
Recomendado para aquellos que disfrutan del estilo de Apatow, más centrado en la profundidad de los personajes que en el humor basado en gags. El humor se integra perfectamente en una narrativa de tono realista, aunque su duración es un poco larga.
Escenas muy cautivadoras, un ambiente intrigante y un impresionante elenco, destacando especialmente a Exarchopoulos, cuya actuación es capturada de manera excepcional por la cámara.