Huppert disfruta claramente de asumir un papel menos intenso, mostrando su habilidad para improvisar en un idioma que no es el suyo y resistir en un plano sin que haya acciones destacadas.
Si no se está familiarizado con Barbara o con Balibar/Amalric, o si no se es aficionado a la «chanson» francesa, es probable que se experimente menos el intrigante juego de espejos que se desarrolla.
La película sigue muy de cerca el estilo de 'Love Actually'. El espectador disfruta al ver muchas caras familiares en papeles que, más que desarrollarse, apenas se presentan.
Lo destacado de esta obra, que se presenta como una «dramedia con números musicales», es que en varios momentos logra cumplir con las expectativas que genera su atrevido concepto.
La película muestra una realidad difícil y desgarradora. Aunque se podría buscar un equilibrio al presentar la perspectiva de Israel o detallar el contexto histórico, eso cambiaría por completo la esencia de la narrativa.
Lo que destaca en esta obra es su impresionante fotografía, la cuidada distribución de las escenas de acción y la participación de actores notables como Duvall y Herzog, además del ingenioso humor presente en los diálogos.
El enfoque narrativo de Sean Ellis es inicialmente sereno y sutil, pero a medida que la tensión existencial crece alrededor de los personajes, se transforma en una poderosa expresión narrativa.
El mérito de esta película radica en cómo expone con cuidado cada nuevo giro y cada pequeño desvío, aunque en ocasiones todo resulta excesivamente oscuro.
Cuando la directora se aleja del formato tradicional del busto parlante, la película logra despegar, manteniendo su valor educativo y su capacidad de generar indignación.
El problema radica en todo lo que no involucra a Boon; la película presenta un chiste singular que no se desarrolla ni se enriquece. Boon merecía un proyecto cómico que estuviera a la altura de su talento.
A pesar del esfuerzo del actor principal, el filme no logra captar la atención del público debido a su predecible narrativa y personajes que parecen sacados de un mal guion.
A pesar de la cercanía entre los personajes, la película presenta escasos diálogos y una abundancia de primeros planos silenciosos. Este enfoque narrativo, similar al estilo de ciertos festivales de cine, resalta la habilidad de Collel en su trabajo.
Orr amplía un corto previo con los mismos protagonistas, ofreciendo un documental de seguimiento. Explora la intimidad familiar de manera cercana y significativa.