El autor no fue fan de ese brillo en su momento, así que su opinión puede no ser muy relevante. Puede que no haya captado todos los detalles, pero aquí está su perspectiva: la secuela es bastante buena.
La intriga suave al estilo Hitchcock se convierte en un obstáculo para Hartley. La narrativa termina predominando sobre la estética, afectando la fluidez de la historia.
Cine de género americano con una trama que nos lleva a un final impactante. A medida que avanza, los giros inesperados del guión pueden dejar al espectador deseando una narrativa más coherente. La historia mantiene el interés, pero puede resultar confusa.
Una estructura narrativa que alterna de forma molesta entre el presente y un pasado lleno de corrupción, junto con los saltos y cambios que presenta, termina siendo irritante y ofrece explicaciones que son tanto redundantes como confusas.
Sin ser en absoluto ofensiva, la obra se mantiene dentro de los márgenes de un género que no destaca especialmente. Hemos presenciado numerosos episodios de telefilmes que ofrecen soluciones más dinámicas.
Las distintas formas narrativas presentes en esta película no logran fusionarse de manera efectiva. No conseguimos la esencia de Wong ni de Lynch, resultando en un noir de Singapur que parece demasiado pretencioso. Sin embargo, no se puede negar que presenta un interesante cóctel visual.
El protagonista de Kolinka es un personaje completamente olvidable, generando en nosotros tan escasa empatía como la que él demuestra hacia su entorno.
Es uno de los mejores largometrajes de los últimos tiempos, donde no solo oímos, sino que también percibimos la madera crujiente, el metal percutivo y el salitre pegajoso.
Parker, el cineasta, no logra alcanzar el nivel esperado, enfatizando en exceso la ironía a través de cada elemento visual y musical. Sin embargo, el elenco sobresale. Todo se presenta de manera encantadora, como una celebración verbal donde las palabras tienen un peso sin igual.
El texto chejoviano muestra una sorprendente flexibilidad, permitiéndonos sumergirnos en la profunda melancolía de la historia. El elenco maravilloso es fundamental para transmitir esta atmósfera tan rica y conmovedora.
Efectista estilo que, a pesar de su apariencia, no aporta nada nuevo a la trama. Aun así, la historia logra algunos momentos destacados que elevan un poco la experiencia.
Una narración que refleja la vida de los privilegiados disfrutando de sus ventajas, con interpretaciones de actrices que parecen tener una visión moderna y poco realista de lo que significaba ser una menina en su tiempo.
Uno se pregunta si está ante «Luz de gas» o un «Mulholland Drive» en Sanchinarro, y no puede evitar pensar en cuántos momentos aburridos hay en la trama.