Huppert disfruta claramente de asumir un papel menos intenso, mostrando su habilidad para improvisar en un idioma que no es el suyo y resistir en un plano sin que haya acciones destacadas.
Una comedia agradable que no busca profundizar en la complejidad del ser humano, algo que será apreciado por quienes prefieren un entretenimiento más ligero.
Canet no me resulta muy divertido. Sin embargo, es un verdadero placer observar a la talentosa Marion Cotillard en su parodia. Los cameos de los demás son graciosos si son reconocidos. Además, el epílogo al estilo americano es un gran acierto.
Si no se está familiarizado con Barbara o con Balibar/Amalric, o si no se es aficionado a la «chanson» francesa, es probable que se experimente menos el intrigante juego de espejos que se desarrolla.
La película sigue muy de cerca el estilo de 'Love Actually'. El espectador disfruta al ver muchas caras familiares en papeles que, más que desarrollarse, apenas se presentan.
Lo destacado de esta obra, que se presenta como una «dramedia con números musicales», es que en varios momentos logra cumplir con las expectativas que genera su atrevido concepto.
La película muestra una realidad difícil y desgarradora. Aunque se podría buscar un equilibrio al presentar la perspectiva de Israel o detallar el contexto histórico, eso cambiaría por completo la esencia de la narrativa.
Lo que destaca en esta obra es su impresionante fotografía, la cuidada distribución de las escenas de acción y la participación de actores notables como Duvall y Herzog, además del ingenioso humor presente en los diálogos.
El enfoque narrativo de Sean Ellis es inicialmente sereno y sutil, pero a medida que la tensión existencial crece alrededor de los personajes, se transforma en una poderosa expresión narrativa.
Las escenas de E. Grant junto al protagonista destacan como lo más sobresaliente de la película. Son ejercicios impecables y llenos de humor, donde Jude se eleva en la trama mientras Richard responde desde atrás, devolviendo cada golpe con gran maestría.
El mérito de esta película radica en cómo expone con cuidado cada nuevo giro y cada pequeño desvío, aunque en ocasiones todo resulta excesivamente oscuro.
Al ver esta película, Joe Esterzhas, conocido por su trabajo en "Instinto básico" y su maestría en guiones ingeniosos, podría sentirse orgulloso o indignado al notar cómo su fórmula se hace evidente.
Cuando la directora se aleja del formato tradicional del busto parlante, la película logra despegar, manteniendo su valor educativo y su capacidad de generar indignación.