Las escenas de pesca, los paseos en trineo y las expresiones de los ancianos del pueblo logran compensar la debilidad de la trama, haciendo que la experiencia valga la pena.
Lo primero que destaca es el delicado toque mágico en la trama. Es una fábula que se mantiene ambigua, dejando un final abierto que irradia una belleza indiscutible.
La cinematografía de paisajes y rostros es excepcional, al igual que en obras anteriores de Kawase. Sin embargo, en esta ocasión, el desarrollo dramático no siempre logra estar a la altura.
Benpar argumenta que el cine debe presentarse en su forma original, sin alteraciones como colorido, doblaje o ediciones. Su enfoque es claro y directo.
Organiza de forma dinámica un apabullante material de la época y prescinde de entrevistas a los testigos y supervivientes, una opción que uno desde luego agradece.
Schwaiger se entrega a la pasión por la noche, la música y la comunidad de la isla. Sin embargo, es más atractivo el Schwaiger que se opone, como en su inolvidable representación de un nazi en 'El paraíso de Hoffman'.
Película comercial y amena. Al referirnos al cine europeo, nos encontramos con títulos como este, que resultan más atractivos en comparación con otros trabajos más ruidosos que buscan hacerse notar.
Dequenne destaca como una impresionante actriz trágica, aunque la película no profundiza en las razones que llevan a la protagonista a su caída. Sería deseable una mejor caracterización de los personajes que la acompañan.
Schlöndorff ha creado una obra en la que se refleja la nostalgia y el anhelo de quien mira hacia atrás, sintiendo la ausencia de lo que no ha logrado en su vida.
Es un documental poco convincente que utiliza todos los recursos disponibles para captar la atención del público, pero lo hace de manera superficial y sin profundizar en los temas que aborda.
En un documental, se debería centrar la atención en el contenido y no en la presentación. Sin embargo, la falta de originalidad en su forma y el uso demasiado literal de las imágenes de archivo resultan frustrantes.
Admito que perdí paciencia rápidamente, hasta que entendí que esta franquicia cuántica está dirigida a los más jóvenes; especialmente para aquellos que no están familiarizados con los Spy Kids de Robert Rodríguez, que son una versión más amigable e inclusiva de esta propuesta.
Los hermanos Foenkine, junto a la protagonista Viard, logran abordar de manera valiente los aspectos más sombríos de este descenso al limbo de quienes ya no se sienten en la misma etapa de vida que sus hijos.
Estamos frente a un chiste que pierde fuerza con el tiempo. No sé si es lo que se denomina post-humor o simplemente algo que resulta más divertido para sus creadores que para el público.