Cuando inicia el juego de la verdad, las revelaciones son tan predecibles que uno solo puede apoyarse en el excelente elenco. Sería inapropiado señalar a uno en particular en esta obra coral.
Lo más interesante de «Life» es que se centra en Dean antes de convertirse en James Dean. Si cree en el cliché de que el genio es un ser atormentado, caprichoso e impredecible, esta es la película para usted.
Resulta llamativo ver cómo algunos gags y situaciones simplemente se plantean y se resuelven casi con discreción, sin sacarles toda la ruidosa traca que se podría, y cómo Carrey y Daniels parecen interpretar sus personajes como con cierta distancia.
Una propuesta divertida, cómplice y ligera. Habrá quien lo considere un plato de escasa sustancia -y tampoco andará errado- pero quien sepa encontrarle el gusto, tendrá una de las experiencias más deliciosas de la temporada.
Un auténtico folletín al estilo de los que solían hacer Marisol o Joselito, incorporando también canciones. La diferencia radica en un ritmo más exótico, bailes más dinámicos y una sensación de frescura que lo hace menos repetitivo.
Ahora que el cine de imagen real se infantiliza y parece de dibujos, se valora que alguien se atreva a ofrecer animación para adultos. Además, presenta la virtud de prescindir de la palabra, lo que refuerza su mensaje visual.
Ha habido meses de remontaje y ajuste, pero parece que lo hicieron con apio, ya que la función se vuelve más inerte mientras intentan transformarla en una versión de 'Piratas del Caribe' o una atracción similar.
No llega a ser un thriller ni tampoco se queda en lo bucólico; simplemente lleva al extremo una cierta lógica de la supervivencia sin que llegue a parecerme nunca demasiado interesante. O será que uno es muy urbano.
Un biopic muy esforzado que se centra más en el trabajo del artista que en su vida personal y relaciones. Esto le da una perspectiva interesante y diferente al retrato del susodicho.
Habría que ser el David Lean de «Dr. Zhivago» (un modelo obvio) para llevar esto a buen puerto y Kapadia desde luego juega en otra liga. La película no insufla sustancia a su trasfondo épico.
Empieza bien, pero la película se desmorona en su último tercio. A medida que los eventos se aceleran, se pierde la individualidad de los personajes, que se transforman en meros emblemas.
No es de los peores dentro de este subgénero del «Kinder trauma». En parte porque evita escapes de la realidad y se centra de manera bastante concreta en los detalles cotidianos de una vida en el exilio.
Embrujito de Shangai presenta una trama novelesca y compleja. Sin embargo, el fresco histórico resulta demasiado ambicioso para el miniaturista que es Ivory.