Una película necesaria, presidida por la calmosa autoridad moral de la estupenda Ascaride. Y sí, está bien para poner en colegios, casi mejor que en cines.
Notable ópera prima que muestra una coherencia sobresaliente entre el contenido y las pequeñas historias que se entrelazan en el grupo de estudiantes, así como el estilo con el que se nos presentan.
Es en realidad como un episodio largo de 'Sexy Money', aquella serie en la que Sutherland lidiaba con hijos privilegiados que solían despilfarrar sus fortunas.
El director emplea sin hesitación criaturas ocultas bajo la cama y diversas apariciones, junto con efectos sonoros estridentes, sustos sorprendentes y otros recursos de baja calidad.
Vivir la experiencia de la película no debería resultar tan tedioso como lo es para la pareja protagonista. El inconveniente no radica en la actuación, sino en los diálogos reiterativos y en la música igualmente monótona que intenta guiarnos en nuestras emociones.
La película describe, sin caer en excesos emocionales, la toma de conciencia de una niña que comienza su camino jugando con un peluche con zarpas. Sin embargo, parece que la falta de talento para provocar emociones profundas se siente más que la intención de un estilo definido.
Uno al que echa de menos es al Morgan Freeman de 'Invictus', película que explicaba mucho mejor y con menos metraje lo público y lo privado de Mandela. Y eso que Idris Elba encarna aquí su figura divinamente.
Es un viaje al imaginario del cine, la versión hardcore de «The Artist» para aquellos que no tienen miedo de ver una película marcada por un efectivo distanciamiento.
Funciona bastante bien. Ver el rostro de Anouk Aimee en plano-contraplano con el de un deteriorado Trintignant resulta completamente proustiano, incluso si no se tiene nostalgia de la película original.
Esta es una de las películas recientes mejor realizadas e interpretadas, pero no aparecerá en los hit parades del año: ¿por qué? Porque la dirige Atom Egoyan pero sobre todo porque no parece suya.
Uno de los grandes tabús del cine convencional es no solo la muerte, sino también el proceso de degradación que a menudo la antecede. Es una exploración notable que saca a la luz aspectos poco tratados. Una historia ejemplar, en el mejor sentido posible.
La forma en que se narra el nacimiento de una gradual confianza entre las dos mujeres es ejemplo de aplomo y sutileza narrativa, especialmente llamativos tratándose de una ópera prima.