La película de Fernando Meirelles capta la atención al retratar la pompa y la burocracia del Vaticano. Pryce ofrece una actuación magnífica, pero Hopkins destaca con una presencia abrumadora. Se presenta un duelo cautivador entre ambos personajes.
Cuando inicia el juego de la verdad, las revelaciones son tan predecibles que uno solo puede apoyarse en el excelente elenco. Sería inapropiado señalar a uno en particular en esta obra coral.
Nadie debería pensar que esta es una buena película; sin embargo, puede resultar más interesante que otras que son de mejor calidad. Lo mejor de todo es Tiffany Haddish, quien representa lo opuesto de lo que fue Audrey Hepburn.
Película con la intención de manipular nuestros sentimientos. Su éxito dependerá de si el corazón del espectador acepta o rechaza lo que se le presenta. Aun así, la película hace méritos para conectar emocionalmente.
Lo más interesante de «Life» es que se centra en Dean antes de convertirse en James Dean. Si cree en el cliché de que el genio es un ser atormentado, caprichoso e impredecible, esta es la película para usted.
Película que nunca logra despojarse de la superficialidad de su planteamiento. Incluso el reparto transmite la impresión de que no hay en juego algo realmente significativo, como si se tratara de un trabajo de verano.
Resulta llamativo ver cómo algunos gags y situaciones simplemente se plantean y se resuelven casi con discreción, sin sacarles toda la ruidosa traca que se podría, y cómo Carrey y Daniels parecen interpretar sus personajes como con cierta distancia.
La película no se desvía en su narrativa, simplemente nunca logra ser verdaderamente cautivadora, ni como una crítica de una clase social—pues no aborda ese tema—ni como un film de género predominantemente femenino, ni como una comedia que explora amistades y divorcios.
Perdidos en la historia. La elección del protagonista no es la más acertada. Si buscan relatos de este tipo mejor elaborados, pueden optar por "La batalla de Argel" o "Outre-mer", según su preferencia.
Una propuesta divertida, cómplice y ligera. Habrá quien lo considere un plato de escasa sustancia -y tampoco andará errado- pero quien sepa encontrarle el gusto, tendrá una de las experiencias más deliciosas de la temporada.
La historia es enternecedora. Sin embargo, destaca el proceso de americanización que ha tenido lugar. Gere actúa de manera poco comprometida, como si estuviera en piloto automático.
Un auténtico folletín al estilo de los que solían hacer Marisol o Joselito, incorporando también canciones. La diferencia radica en un ritmo más exótico, bailes más dinámicos y una sensación de frescura que lo hace menos repetitivo.
Ahora que el cine de imagen real se infantiliza y parece de dibujos, se valora que alguien se atreva a ofrecer animación para adultos. Además, presenta la virtud de prescindir de la palabra, lo que refuerza su mensaje visual.
Ha habido meses de remontaje y ajuste, pero parece que lo hicieron con apio, ya que la función se vuelve más inerte mientras intentan transformarla en una versión de 'Piratas del Caribe' o una atracción similar.
No llega a ser un thriller ni tampoco se queda en lo bucólico; simplemente lleva al extremo una cierta lógica de la supervivencia sin que llegue a parecerme nunca demasiado interesante. O será que uno es muy urbano.