Acumulando incidentes, personajes y giros, Russell convierte la pequeña historia de la Cenicienta empresarial en una investigación barroca e irónica sobre la cultura estadounidense. Sin embargo, esto no es más que un envoltorio ostentoso para una narrativa bastante limitada.
El eje del relato es la confrontación del músico consigo mismo, entre el hombre que quiere ser común y el genio que lo desborda una y otra vez. Es una idea sencilla, lo que no impide que la película trate de ser ambiciosa, como corresponde a una rareza.
Larraín dirige con gran maestría. Sus películas son capaces de transmitir una mezcla de sentimientos que van desde lo épico hasta lo melodramático, destacándose como uno de los pocos que logra capturar la esencia del paisaje chileno de manera poderosa. Además, su comprensión de cómo la metáfora visual puede profundizar los significados es notable.
Casi todo el cine de Spielberg, Lincoln trata del padre, aunque esta vez sea el padre de todos los padres. En esto consisten la originalidad y la agudeza de Spielberg: en entretejer una obsesión personal con la épica y la microhistoria. Notable esfuerzo.
Weide recoge, correctamente, la relación de Allen con las mujeres, que está en el centro de algunos de los momentos memorables de su cine. Registra de una manera aguda sus singulares métodos de trabajo.
El mecanismo de 'Dios mío, ¿qué hemos hecho?' se basa en la acumulación de lugares comunes y estereotipos étnicos, equilibrándolos con otros similares en un enfoque amable, que evita la culpa y la profundidad. Esta estrategia sirve para disimular su moral subyacente.
Cuando un desenlace resulta tan confuso como el de esta película, es señal de que alguien ha fallado en su labor: puede ser los guionistas, los productores, el director o el diseñador de producción; uno o más de ellos.
La elegancia y la seguridad con que filma Mackenzie permiten que la tristeza presente en la historia se refleje con una ternura otoñal, melancólica y fatalista. Este tipo de paradojas son la esencia de las grandes películas.
Kormákur comenzó su carrera dirigiendo algunas de las películas más intrigantes de Islandia y, posteriormente, sucumbió al anhelo de muchos cineastas europeos: intentar conquistar Hollywood. Así es como llega '2 Guns'.
Es el universo de Emmerich: plano y poblado por personajes inverosímiles, así como amenazas inverosímiles y escenarios apocalípticos que, más que generar miedo, deberían provocar risa. Sin embargo, hay quienes se lo toman en serio y llegan a considerar a Emmerich un cineasta épico.
Es una película compleja que puede parecer menos de lo que realmente es. Es posible que necesite ser vista más de una vez para poder valorar su verdadero impacto.
Si Linklater sigue con su enfoque de documentar a la pareja cada diez años, como ha hecho hasta ahora, logrará crear un mapa del amor a lo largo de la vida, un proyecto que podría ser el más ambicioso en la historia del cine.
Con 'Graduación', Mungiu ha conseguido una película enervante y angustiosa, sobre todo porque instala esas emociones en el espectador antes que en los personajes.