El tono es excesivamente amateur e inconsistente, predominando la afectación y la pretenciosidad a través de diálogos ridículos y actuaciones de escaso nivel.
Carmen Maura es la única que logra, gracias a su profesionalismo, ofrecer momentos verdaderamente emotivos en una película que solo se puede disfrutar desde su propia locura.
El encanto auténtico y fresco de esta comedia romántica resulta cautivador, presentando un retrato generacional que resuena con la esencia de la comedia indie estadounidense.
Para sibaritas de las carcajadas excéntricas y oscuras. Todos los clichés son bienvenidos y a todos se les saca partido. Experimento repleto de cinismo y cargado de bilis.
Película que despierta controversia en relación al mundo actual tras el covid. 'Silent Night' se presenta como provocadora, pero ¿es realmente un panfleto negacionista? El espectador podría sentirse atraído o, por el contrario, irritado por su mensaje.
Fontana debuta con un marcado estilo y personalidad, evocando a Pynchon y Lynch. A través de un personaje perdido, explora temas de paranoia y la precariedad en la que estamos inmersos.
Lástima que no atine con el tono, torpe y sin ritmo y que las interpretaciones resulten demasiado histriónicas. Se agradece el riesgo a la hora de trasmutar los arquetipos masculinos en femeninos, pero la jugada le sale regular.
La película de Álex de la Iglesia destaca por su carácter coral, así como por su caótico y esperpéntico enfoque. Si bien en varias ocasiones la anarquía parece superar a la sátira, Raphael logra equilibrar la situación. Sus interacciones con Carlos Areces son inolvidables.
Supone una deliciosa rareza, una pequeña extravagancia que parte de un estado de ánimo y lo hace con imaginación y desparpajo, mezclando la representación dramatúrgica con el realismo mágico.
Una gran parte de sus escenas están diseñadas para sumergir al espectador en una experiencia estética hipnótica. Es cruda y brutal, pero, al mismo tiempo, irradia una belleza sobrenatural.
Un gozoso ejercicio de entretenimiento. (...) un refinado y, al mismo tiempo, sensual y desvergonzado drama deportivo en el que la lucha de sexos adquiere un nuevo sentido.
Ashcroft debuta en el largometraje de forma contundente y con las ideas muy claras, demostrando una extraordinaria capacidad para crear atmósferas opresivas y mantener una tensión inquebrantable.
Es un thriller intrigante que también ofrece una crítica profunda hacia una sociedad llena de hipocresía, donde todos los estratos están implicados en un entramado de corrupción.