La segunda temporada sigue transmitiendo la impresión de que solo estamos aguardando el inicio de las confrontaciones, especialmente en su primera mitad, que resulta ser caótica y poco constante.
Una introducción pausada que parece apresurarse hacia el futuro. El guión carece de originalidad y se apoya en lugares comunes del género de terror para desarrollar una trama básica. Además, la dirección de Davidson no destaca y se queda corta en su ejecución.
Tan magnética como desconcertante, esta obra provoca al espectador a reflexionar y plantear preguntas fundamentales en lugar de brindar soluciones simples.
El creador, Jim Reynolds, no logra equilibrar las resoluciones entre los dos bandos, lo que afecta la imparcialidad del relato. Además, su manejo de las estrellas es deficiente, lo que resta impacto a la historia.
Una serie que carece de un drama convincente. Esta adaptación de la telenovela de The CW intenta reflejar la realidad actual, pero a la vez se aleja de ella.
Una epopeya de la vieja escuela con una nueva visión deslumbrante. La larga espera de la adaptación de FX ha merecido la pena ya que cuenta con una fastuosa producción y unas interpretaciones llenas de matices.
Los ciudadanos de Springfield presentan narrativas innovadoras, observaciones perspicaces y enseñanzas singulares sobre la familia, cada semana, en un horario habitual.
Hace añicos los endebles valores de cada personaje de forma hilarante y desgarradora. No pueden escapar de su dolor, pero en la fascinante y exigente nueva temporada de White, su dolor aún puede convertirse en nuestro placer.