'The Diplomat' demuestra que los dramas de alta calidad pueden ofrecer una experiencia sin complicaciones, y que el entretenimiento ligero puede ser igualmente satisfactorio.
Es divertida. Me encantó. Pasar 30 minutos revisitando a estos personajes a los que no he visto en cinco años está entre los mejores momentos que he vivido llamando por Zoom a mis amigos y familiares.
Las bromas repetitivas y la ausencia de desarrollo convierten esta comedia de Showtime centrada en la Casa Blanca en algo monótono, poco relevante y sin gracia.
La segunda temporada sigue transmitiendo la impresión de que solo estamos aguardando el inicio de las confrontaciones, especialmente en su primera mitad, que resulta ser caótica y poco constante.
Una introducción pausada que parece apresurarse hacia el futuro. El guión carece de originalidad y se apoya en lugares comunes del género de terror para desarrollar una trama básica. Además, la dirección de Davidson no destaca y se queda corta en su ejecución.
Tan magnética como desconcertante, esta obra provoca al espectador a reflexionar y plantear preguntas fundamentales en lugar de brindar soluciones simples.
El creador, Jim Reynolds, no logra equilibrar las resoluciones entre los dos bandos, lo que afecta la imparcialidad del relato. Además, su manejo de las estrellas es deficiente, lo que resta impacto a la historia.
Una serie que carece de un drama convincente. Esta adaptación de la telenovela de The CW intenta reflejar la realidad actual, pero a la vez se aleja de ella.