Hay que reconocer que intenta ser divertida, pero su humor se basa en que el espectador se escandalice de que se puedan decir cosas tan groseras dentro de los límites de una comedia tradicional.
Un bienvenido regreso a los entornos táctiles, a los arcos argumentales significativos y a las batallas fascinantes se erige como la serie de 'Star Wars' más profundamente sentida hasta ahora.
Usa la nostalgia como una gruesa manta: te rodea con personajes que amas, te reconforta con una búsqueda sin complicaciones y te invita a quedarte quieto, sin quejarte, para apreciar el poco tiempo que te queda con Obi-Wan.
Esta adaptación televisiva carece de inspiración y debería ser evitada durante todo el año. Es una mera extensión de una franquicia que antepone la cantidad a la calidad, resultando en una experiencia sumamente aburrida.
La frase final de la película es una de las más memorables que se han escrito. El talento de Milch para las conversaciones poéticas continúa siendo cautivador y notable.
Es fácil de ver si se está preparado para la angustiosa melancolía que acompaña a la mayoría de los relatos de crímenes reales. Pero si eres veterano, ya habrás visto antes esta historia y habrás oído antes estos argumentos.
El documental de Lastrade trataba conceptos parecidos, pero esta serie las desarrolla de manera más profunda, ampliando las convenciones contemporáneas del género e incluyendo el impacto que tuvo el documental original en la 'justicia' de Michael.
Los cuatro episodios que he visto se enfocan en los errores tontos de la protagonista en vez de explorar quién es realmente, más allá de lo que se dice en los titulares.
Evitando caer en las típicas trampas de los proyectos de crímenes reales, esta producción impresionante invita a la audiencia a considerar a los seres humanos antes que los titulares.
Como historia real que aborda la crisis global, 'Stateless' cumple su objetivo. Sin embargo, en su análisis de dicha crisis, resulta un tanto insuficiente.